J. RUIZ, Barlovento
En su día, cuando el nuevo Tenerife empezó a caminar, el director deportivo, Alfonso Serrano, llegó a decir que la verdadera piedra angular del proyecto era José Luis Oltra. El entrenador valenciano y los demás técnicos están empezando a demostrar que aquella afirmación tenía mucho sentido.
Para empezar, no es habitual que los futbolistas elogien tanto el sistema de trabajo de sus jefes. Eso ya es una buena señal. A partir de ahí, tal y como reconoce el propio Oltra, los avatares de la competición reforzarán o disminuirán los piropos que están recibiendo él y también sus hombres de confianza: el preparador físico, José María Sanz; el segundo entrenador, Toño Hernández, y el preparador de los porteros, Guillermo Rodríguez. Los cuatro encajan en un engranaje que funciona a la perfección. Prueba de ello, la organización y el contenido de las sesiones realizadas hasta la fecha.
Para Oltra, que lidera al Tenerife después de dejar cuarto en la tabla al modesto Ciudad de Murcia, "Chema" Sanz es "un crack, un fenómeno en todos los aspectos". El que fuera ayudante de Lillo en una etapa profesional anterior que lo trajo a la Isla en 1998, "sabe conectar bien con el jugador, está preparadísimo" y para Oltra es "el más cercano" de todos su colaboradores, dado que ante todo es su amigo. A Toño lo conoció el mes pasado. En tan poco tiempo ha llegado a sintonizar con él en todo. De Hernández valora su "preparación y su experiencia", y el hecho de que conozca al club "en todos los niveles" como nadie. En definitiva, tener a Toño en el grupo es una "ventaja" para Oltra. Sin embargo, quien más le ha sorprendido es Guillermo, porque en él ha descubierto a "un tío súper preparado, de la nueva escuela". El joven entrenador de los porteros "es muy callado, pero siempre tiene ganas de trabajar". Visto así, parece que el club blanquiazul ha encontrado una fórmula de éxito.
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