La cara "b" del embarque de la Virgen
Éste quiere ser el ruego de una portuense amante de la Fiesta del Carmen a nuestra recién estrenada alcaldesa, Lola Padrón, ya que estoy segura de que hará algo al respecto.
Me imagino que ella, como tantos otros vecinos del Puerto, ha oído, año tras año, las protestas por lo que yo quiero llamar la cara "b" de la Embarcación. Me refiero al ambiente de escándalo y ordinariez que se ha establecido, sobre todo, en el espacio comprendido entre la plaza del Charco y la
entrada del muelle. Prácticamente, al medio día, ya empiezan a despuntar los primeros borrachos, perdiendo la compostura, chicas en bikinis minúsculos dando el espectáculo en plena calle, vocabularios groseros, gentes que orinan en cualquier esquina, sin importarle que mayores y niños pasen a su lado, y, por si fuera poco, las "guerras" de agua y cerveza, que hacen que esta zona sea
totalmente prohibida para un público que sólo quiere ir a disfrutar de su fiesta de toda la vida.
¿Por qué mis padres, o los suyos, nuestra gente mayor, ya no pueden llegar hasta el muelle para ver cómo embarcan a su Virgen, ya que corren el riesgo de que los empapen, o resbalen a causa de la bebida y excrementos que hay en las calles? ¿Por qué no puedo ir con mis sobrinos pequeños, o usted con sus hijos, para inculcarles algo tan nuestro como es la Embarcación, sin que tengamos que estar esquivando una pistola cargada de agua sucia u "otros líquidos" que les desgracien la ropa, o les alcancen en la cara al bebé que va en el cochecito? ¿Por qué permitimos los portuenses que esta fiesta, nuestra fiesta, que nos encanta compartir con todos los canarios, peninsulares y extranjeros, se esté convirtiendo en algo por lo que avergonzarnos?
Estoy segura de que algo se puede hacer. Estoy segura de que Lola y su nueva corporación tomarán cartas en el asunto. Estoy segura de que en julio de 2008 podremos pasear con nuestros mayores y niños pequeños, y disfrutar de la Embarcación de nuestra Virgen sin tener que sufrir la cara "b".
Cande Barreto
Rosa Díaz Ramos: madre y política
Mi madre nunca se podía negar a ayudar a nadie, aun tratándose de personas que no respetan el descanso y la vida privada. No importaba la ideología política del interlocutor; mamá siempre le escuchaba y acababa arreglándole el problema.
Así se podrían resumir los veinte años que mi madre ejerció gustosamente sus diferentes cargos políticos: desde su amada condición de consejera del Cabildo de La Palma, pasando por la Tenencia de Alcaldía de su querido pueblo y el anhelado regreso a su querido Cabildo, su segunda casa. Fue el alma de esta institución durante muchos años y siempre será recordada no tanto por su exitosa labor política, sino aun más por su calidad humana.
Ser hijo podría dar un matiz muy subjetivo a lo que cuente de ella, pero la honradez que me caracteriza, los inconvenientes más que ventajas que han supuesto para mí tener una madre política (acusaciones de favoritismo por ser hijo de quien soy) y las discrepancias políticas que nos separaban son argumentos de peso que dan razones de fe a quienes lean este pequeño homenaje que quiero brindarle a mi madre. Sí, nunca comulgué con el partido político al que pertenecía, pero siempre voté a la lista en la que ella estuviera; no por el hecho de ser su hijo, sino porque ella nunca tuvo una ideología política bien definida. Su credo era ayudar a la gente desde la política, no importándole la ideología del que se la pedía. Y este hecho, del que yo fui testigo, creo que vale más que los incumplimientos de promesas que los partidos políticos ponen en sus programas electorales. Mi madre fue perseguida y tentada por la corrupción, pero renunció a ella y ni siquiera la escuchó.
Rosa Díaz Ramos dedicó su vida a la educación de sus hijos, haciendo incluso las veces de docente: mostrando su formación cultural. Decidió no ir a la Universidad, pero no dejó de cultivarse dedicándose a la lectura y ayudando a sus hijos con los deberes que le servían a ella de crecimiento intelectual.
Un día se dio cuenta de que sus hijos habían crecido y que eran autosuficientes. Volvió a la vida pública colaborando con la Iglesia dentro de su gran pasión: la música. Volvió a cantar la "Loa a la Virgen de los Remedios" después de muchos años. Lo hacía por amor a la música, a la Virgen y al pueblo que un día la proclamó Reina de las Fiestas de la Patrona.
Desde el primer momento en que entró en la política, dio siempre prioridad a la música y luchó por ella. Un día se le ocurrió la descabellada idea de proponer la construcción de un auditorio insular en su querida ciudad natal. Su pionera idea fue motivo de discusión y guasa por los miembros capitalinos de su partido. Siguió adelante con su ilusión, llevándola incluso a pleno, siempre luchando contra la corriente santacrucera. Sólo las personas más allegadas a ella sabemos las humillaciones que tuvo que sufrir, las cuales nunca fueron obstáculo para seguir adelante y defender a muerte su sueño. Hoy en día está aprobado el proyecto del Auditorio Insular en Los Llanos de Aridane, pero, como siempre, la memoria es cruel y olvida a la madre que parió y crió la idea hasta su definitiva maduración.
Ella no pretende que lleve su nombre, pues su humildad se lo impide; pero le duele que no se reconozca la maternidad de una utopía que defendió en otros tiempos en los que su municipio no tenía el peso político y económico que tiene en la actualidad.
Me siento enormemente orgulloso de la carrera política de mi madre, porque fue una política de verdad. Perdió su salud ayudando al pueblo y nunca se aprovechó de él o le pidió nada a cambio.
Yo, precisamente, el más rebelde de sus hijos, quiero desde aquí rendirle homenaje a la política más relevante y carismática del Valle de Aridane en los últimos años del siglo XX y principios del XXI.
Pedro Mederos Díaz
¿Quién multa a los policías?
Soy un taxista de Arona y me gustaría que alguien como el señor alcalde de Arona me respondiera quién multa a los policías locales de Arona cuando cometen una infracción estando de servicio.
Como aparcar el coche policial en un paso de peatones, ir hablando por el móvil mientras conducen, etc. Yo lo veo a diario y me pregunto si ellos pueden cometer toda clase de infracciones sin más.
Pues vaya ejemplo de una autoridad que el pueblo paga.
Ángel Delgado Hernández
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