EFE, Washington
El presidente de EEUU, George W. Bush, y el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, subrayaron ayer sus puntos comunes en Irak para insistir en la buena relación entre ambos países. En este sentido, Brown subrayó que está de acuerdo con Bush en que hay "responsabilidades que mantener" en el país árabe, aunque Bush no quiso comprometerse sobre el tiempo de permanencia de las tropas británicas en el país árabe.
Ambos concluyeron ayer con una rueda de prensa una reunión de dos días en la residencia de descanso presidencial estadounidense de Camp David su primera cumbre desde la llegada al poder de Brown el 27 de junio, en sustitución de Tony Blair.
La gran incógnita de esta reunión era qué tipo de relación personal podrían mantener los dos dirigentes, tras los cálidos lazos entre Bush y Blair, y qué entendimiento podrían alcanzar sobre la guerra en Irak.
Lo primero que hicieron ambos fue, precisamente, insistir en que mantendrán "una relación estratégica constructiva por el bien de nuestros pueblos", como dijo Bush. "Todo el mundo se pregunta si el primer ministro y yo hemos podido encontrar terreno común, llevarnos bien y mantener una conversación significativa, la respuesta es absolutamente, sí", declaró el gobernante estadounidense.
Bush quiso hace hincapié en todo momento en su admiración por el nuevo primer ministro, del que dijo que es "un hombre que resuelve problemas" y que ve "el vaso medio lleno, no medio vacío".
Además, trató de aligerar la atmósfera en varias ocasiones con bromas a los periodistas.
Pero a diferencia de los encuentros con Blair en Camp David o en Crawford, el rancho tejano de Bush, en los que ambos líderes solían mostrarse con atavío informal, el presidente y Brown comparecieron en los jardines de la residencia vestidos de traje y corbata.
En sus declaraciones, quisieron resaltar sus posiciones comunes en Irak, después de que tras la llegada del nuevo primer ministro británico al poder hayan aumentado los rumores sobre una posible retirada de los casi 5.500 soldados que el Reino Unido mantiene en el sur de Irak. En este sentido, Brown subrayó que está de acuerdo con Bush en que hay "responsabilidades que mantener" en el país árabe.
Permanencia de tropas
Sin embargo, mantuvo un tono ambiguo sobre el tiempo que permanecerá el contingente británico en Irak. Brown se limitó a afirmar que cualquier decisión que adopte será de acuerdo con la opinión que le transmitan los mandos militares sobre el terreno y que lo anunciará en primer lugar al Parlamento de su país.
Por su parte, Bush aseguró que "no me cabe duda de que Gordon Brown entiende que el fracaso en Irak sería un desastre para la seguridad de nuestros países".
Ambos resaltaron que "nos encontramos en una lucha común y tenemos que combatir al unísono", según palabras de Brown. quien expresó a Bush su disposición a colaborar "en los grandes desafíos" internacionales, como la lucha antiterrorista o el cambio climático.
Entre los asuntos que ambos abordaron también figuraron el programa nuclear iraní, el genocidio en la región sudanesa de Darfur -"el mayor desastre humanitario que encara el mundo hoy por hoy", según Brown- y las amenazas terroristas.
Brown, explicó Bush, le ha transmitido "propuestas interesantes" para avanzar en las conversaciones de apertura comercial de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio.
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