V.M., S/C de La Palma
El presidente de la asociación de turismo rural Isla Bonita, Carlos Fernández, confirmó ayer a EL DÍA la gran preocupación que existe en el sector tras sufrir una pérdida importante de clientes durante el presente mes de julio, que se cifra en un descenso del 20% en la ocupación, dato comparativo con respecto al mismo período de 2006.
Carlos Fernández, que dirige la asociación que gestiona casi el 50% de la oferta de turismo rural en La Palma con 90 casas que ofrecen 320 plazas turísticas, aseguró que "estamos viviendo un mes de julio muy delicado y la situación es realmente preocupante porque la evolución del año tampoco ha sido nada satisfactoria, aunque es cierto que todavía es pronto para poder realizar una valoración exacta de cómo estará el global del verano".
Al ser cuestionado por la posibilidad de recuperar clientes en los próximos meses de la época estival, el presidente de Isla Bonita dejó claro que "en el mes de agosto todavía estamos lejos, muy lejos, de las reservas que se registraron en el mismo período del año pasado. Estamos observando que se reserva y también se cancela la plaza muy tarde, a última hora, lo que en cierto modo es también muy preocupante".
Sobre las razones que justifican la situación que vive el sector, Carlos Fernández apuntó que "el turismo rural es un fenómeno que ha pasado de moda. Además, el ajuste de costes que puede resistir un producto turístico, en el que se incluyen vuelos, coche y plaza hotelera, no lo puedo asumir el turismo rural, por lo que hay una desviación de turistas desde este sector hacía otros tipos de productos que sí se pueden permitir estrategias de oferta. Un tercer factor que nos está perjudicando es que la gente está volviendo a determinados productos muy tradiciones, como apartamentos baratos en playas".
El presidente de la principal asociación de turismo rural de La Palma advirtió además de que "también hay otras causas que nos afectan a todos, como, por ejemplo, los poderes adquisitivos se han resentido y la clase media cada vez tiene menos disponible para unas vacaciones holgadas. 700 ó 800 euros al año de encarecimiento de la hipoteca, incremento de la gasolina y otros gastos comunes, que han subido, conlleva una reducción en el número de días vacacionales".
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