EL DÍA, Granadilla de Abona
La Cueva del Hermano Pedro fue el lugar en el que ayer se celebraron dos misas en conmemoración del quinto aniversario de la canonización del Santo Pedro de San José Betancur, el Hermano Pedro. Fueron los únicos actos programados para recordar tal efeméride en la Isla. Pero una expedición de 60 canarios estuvo en Antigua, ciudad en la que trabajó y está enterrado el primer santo canario y donde el cardenal arzobispo de Guatemala, Rodolfo Quesada, y el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, presidieron una eucaristía.
Tanto el prelado tinerfeño como los alcaldes de Vilaflor (lugar del que es nativo) y de La Laguna, Manuel Fumero y Ana Oramas, respectivamente, plantaron un árbol en la cepa que plantó el Santo. En aquél país lationamericano el "esquisúchil" es considerado como "el árbol milagroso del Santo Hermano Pedro", ya que sigue floreciendo casi todo el año tres siglos y medio después, atribuyéndosele propiedades medicinales y curativas a sus flores blancas de cinco pétalos.
La posada de Belén, que alberga la tumba del santo, fue visitada por los expedicionarios, que también recibieron el título de Visitantes Ilustres otorgado por el Ayuntamiento de Antigua, ciudad en la que se trasladaron a algunas obras sociales de las Hermanas de Belén.
El obispo, Bernardo Álvarez, presidió en Jalapa la colocación de la primera piedra del noviciado de la Congregación Marta y María, obra en la que colaborará el empresario tinerfeño Jesús Hernández Guzmán, presente en el acto, que ya participó, junto a la cooperación española, el Cabildo de Tenerife y el ayuntamiento de la capital, en el centro de acogida de niños en situación de desarraigo familiar y huérfanos ubicado en la misma ciudad. La expedición también visitó el Centro Español en Guatemala y departió con la asociación de canarios en dicho país.
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