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CARLOS LUGO SOSVILLA

Al coche oficial del Cabildo de La Gomera

2/ago/07 07:45
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SI UN VEHÍCULO DE MOTOR tuviera la virtud de poder responder a lo que se le pregunte, al coche oficial del Cabildo de La Gomera me agradaría hacerlo para que se explique qué hacía mal aparcado en Santa Cruz de Tenerife. Pero como por él responde el señor presidente diciendo que le servía de transporte para acudir al Parlamento de Canarias, del cual es diputado "regional", lo procedente es acusarle de presunta malversación, pues, si es diputado, el Cabildo no, y sus fondos insulares no pueden disponerse para fines "regionales", y se entrecomilla el término en plan de ironía, para "pasar la guasa" con tanto ignorante que no sabe que Canarias es un archipiélago y no una región, o mal saber distinguir.

Ya los niveles de corrupción política son tan grandes en la vida de la autonomía canaria que altos cargos de la Administración la consideran normal, y hasta protestan con publicidad si se les impide ejercitarla. Que un señor disfrute del triplete de ser presidente del Cabildo, parlamentario "regional" y senador del Reino, y se traslade de su Isla a la capital tinerfeña y posiblemente a la madrileña, haciendo uso del coche oficial del primero y emolumentos por partida triple, clama y reclama a la Fiscalía Anticorrupción. Y si esto se llama democracia, mejor sería llamarla satrapía.

Pensar que en álgida época de la dictadura franquista un delegado insular de Obras Públicas no permitía disfrutar a su esposa del coche oficial, ni siquiera en su compañía, y que en esta democracia de la autonomía tragaldabas la perviertan sin pudor produce inmensa pena a cuantos creen que es la mejor forma posible de gobierno, "calmante que todos los males sosiega" ("La bodega", Narciso Alonso Cortés). Que la de La Gomera sea además ejercida por un hijo de Pablo Iglesias, de tan austera vida que sólo de adverso podían criticarle por usar bufanda en invierno, hace pensar que La Gomera ha vuelto al señorío de sus antiguos Condes, y que el Partido Socialista Obrero Español está hecho una ópera bufa. Porque el señor presidente del Cabildo no tiene toda la culpa, sino partida y compartida con un PSOE que ha perdido los papeles de sus años de honradez y por cuatro votos de más que el interfecto cosecha se le permite que ancha sea Castilla.

Lo que resulta grotesco y de una cara dura inaudita es que encima, en artículo periodístico que titula "Investidura de don Paulino con coche oficial", muestre su indignación por habérsele llevado la grúa municipal de Santa Cruz de Tenerife el suyo, venido desde su feudo gomero al evento solemne de investidura presidencial, pero no como presidente del Cabildo, sino como diputado del pueblo. Y dice tanto: "La grúa municipal sólo se llevó el coche oficial del socialista Casimiro Curbelo", y no se le pasó por mientes que tal proceder lo fuera por tratarse del único que estaba haciendo uso indebido todo un presidente de Cabildo, cuyo ámbito jurisdiccional empieza y termina en la limitada geografía de la agreste Isla. De buenas se libró La Palma cuando el doncel gomero no logró conquistarla.

Y por párrafo concluyente, el presidente del Cabildo, diputado "regional", senador del Reino y, para completar su escalera política de caracol más pronto que tarde eurodiputado en viajes turísticos a Bruselas en coche del Cabildo, única entidad pudiente que se puede permitir el lujo de movilizar a su presidente en coche oficial, lo que no hacen los parlamentos y senados a sus miembros, acusa de premeditación y alevosía la retirada de "su vehículo con la única intención de que se pasen por alto malos procederes que sí repercuten negativamente en la población...". Pobre Gomera "de los tristes destinos", que si con las famosas endechas maldecía a La Palma, de rebote le han caído encima con un señorío que a los regidores perpetuos palmeros dejan como benditos, vencidos en ruidoso pleito por el insigne Dionisio O'Daly y, sin embargo, el señorío gomero sigue redivivo travestido de socialista pese a su abolición en las Cortes de Cádiz por la brillante actuación del no menos insigne gomero Antonio Ruiz de Padrón.

Lo del coche como anécdota de inmoralidad poco importa, ocupando y preocupando en mayor grado la participación de un presidente de Cabildo como diputado del pueblo en la Cámara legislativa autonómica canaria, fundiendo y confundiendo un órgano de gobierno de la autonomía insular con el legislativo del Archipiélago, de representación poblacional. Aparte de la colisión de instituciones, significa una aberración constitucional, pues los Cabildos en la organización de la autonomía en Canarias son por esencia instituciones territoriales, cuyas identidades insulares darían forma de democracia liberal al régimen peculiar autonómico de Canarias. No sería de diputados la función a desempeñar por los Cabildos en el Parlamento, sino como gobiernos insulares en paritaria representación de cada Isla. Que unos se encuentren representados por sus presidentes y otros no confirma un guirigay de la "Casa de tócame Roque", la que tengo mencionada en cualquier otro artículo. Y sobre todo una incompatibilidad de trabajos, haciendo y cobrando jornadas dobles cuando se hacen compartidas. Ya parece un Cabildo suficiente empresa para administrarla desde el Parlamento o el Senado, por mucho coche oficial que se use para los traslados y abuso de telefonía.

Donde el Señor de La Gomera invade el campo de la siquiatría, en cualesquiera forma leve de idiocia, imbecilidad o debilidad mental, es cuando considera ofendido al soberano pueblo gomero por la actuación de la grúa municipal contra su intocable coche oficial, al haberse olvidado del "respeto que merece el Cabildo de La Gomera y todos los vecinos de esta Isla". Contra el "Estado soy yo", de Luis XIV y "La Gomera soy yo", la diferencia sólo es de calidad: rey y señor. Mejor será que presente una proposición de Ley donde establezca que los coches oficiales gozaran de la misma inviolabilidad que la Constitución y el Estatuto de autonomía concede a los miembros del Parlamento, sean nacionales como "regionales" canarios, que también el Estatuto de 1982 se coló con "lo regional" de "cada una de las islas...", reformado por el de 1996 y por el cursado de aprobación, que lo sustituyen por "autonómico". Pero lo propio y más conveniente para la salud democrática archipielagista es que la proposición la hiciera para una Ley especial de incompatibilidades, donde se recoja lo ya estatuido desde 1912 por el "Reglamento para el funcionamiento y organización de los Cabildos insulares de las islas Canarias": "El cargo de vocal del Cabildo es incompatible con los de concejal, diputado provincial y a Cortes y senador... y demás personas que desempeñen cargos públicos, de cualquier clase que sean, bien del Estado, de la provincia, del municipio o del Cabildo, aun cuando se haya renunciado al sueldo o remuneración·".

Y ya para "rizar el rizo" de la astracanada, sólo faltaría ver al señor de La Gomera candidateado en la "lista autonómica regional" tan demandada por su Partido y el Popular para ver de conseguir una mayoría parlamentaria grancanaria y de los "quisling" allende las otras Islas, que conceda el dorado sueño de la unicidad capitalina, dando por seguro que con su señor gomero obtendrían los dos votos de su circunscripción insular y de la "regional".

Se dirá por los expertos constitucionalistas de andar por casa que serían incompatibles, y que preparen las respuestas porque le preguntarían el por qué puede serlo en las circunscripciones insulares de Cabildo y "regional" del Parlamento, y no también para diputado "del todo y de la parte", "ca-da hombre dos votos", ambos abracadabrantes.

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