EL DÍA, Candelaria
El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, realizó ayer una intervención clara durante la solemne eucaristía en honor de la Virgen de Candelaria. Desde el primer momento, el prelado captó la atención de los asistentes al oficio con una referencia directa a diversas noticias terribles que durante las últimas semanas y meses han conmocionado a la sociedad de la Isla y del Archipiélago, como los asesinatos, secuestros, desapariciones, violencia física y psicológica, malos tratos, suicidios, incendios, el calor o los daños en la agricultura.
Álvarez expresó su solidaridad con los afectados y su preocupación por todas estas circunstancias. Pero no se olvidó de citar las drogas y las enfermedades que, cada vez más, invaden a los jóvenes; o bien la llegada de inmigrantes desde África y "tocan en nuestra puerta pidiendo un trozo de pan, igual que nosotros hicimos" en el pasado, recordó.
Se acordó de las situaciones de corrupción política y citó los casos de sacerdotes que, al igual que intelectuales, jueces o médicos, pueden verse involucrados en delitos de abuso de menores o de pornografía infantil.
Moral
En cuanto a que la Comunidad autónoma figura a la cabeza en fracaso escolar y ruptura de matrimonios, atribuyó tal realidad "al desarme moral de nuestras familias".
A juicio del obispo, todas estas realidades son un ejemplo de que "somos frágiles, dependemos unos de los otros y estamos expuestos a los peligros o amenazas del mal".
A los fieles que lo escuchaban les propuso la posibilidad de abrir los corazones para "dejar entrar la luz y la palabra de Dios", añadiendo que "sólo así podemos frenar esta especie de locura colectiva".
Planteó que todos los problemas sociales citados anteriormente no se arreglan con "leyes sobre leyes, ni vigilancia sobre vigilancia".
Indicó que su discurso sólo planteaba "una lectura teológica de la vida". Casi al final de su discurso, pidió a la Virgen de Candelaria "que nos dé a todos fuerza (?) para educar las conciencias".
Entre las autoridades se encontraba el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, que ostentó la representación del Rey; el alcalde de Candelaria, José Gumersindo García Trujillo; el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura.
Muchas de las autoridades civiles y militares que asistieron al evento institucional llegaron previamente a la Casa Consistorial, donde fueron recibidos por el regidor de la villa mariana.
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