... Cataluña se beneficia de nuevas inversiones estatales en la red ferroviaria, entre ellas un estupendo tren de alta velocidad que la acercará a Madrid y a Francia y, como consecuencia de ello, las obras provocan retrasos en las líneas de cercanías. Pero se queja. Cataluña está previsto que cuente con un magnífico aeropuerto en Barcelona que, aunque no será tan grande ni tan importante como el de Madrid porque, sencillamente, no le hace falta, supondrá una inversión millonaria para las arcas estatales. Y resulta que el actual se colapsa un par de días debido a la alta afluencia de pasajeros, igual que en los restantes principales aeropuertos de la geografía española. Pero se vuelve a quejar. Cataluña sufre un accidente en una estación eléctrica y durante unas pocas horas unos miles de ciudadanos se quedan sin corriente eléctrica. En poco tiempo la mayoría de los domicilios recuperan el fluido, y para el resto se busca una costosa solución, urgente y provisional, pero efectiva. Y, cómo no, se queja. Y es que lo de Cataluña este verano se ha tornado en una caricatura del absurdo. Se trata de una comunidad autónoma privilegiada en inversiones estatales que, a pesar de ello, ha convertido el lamento en su principal argumento político. Cataluña, que en contra de lo que se cree no es la región que más aporta a las arcas estatales, ya que la precede Madrid, es con mucho la comunidad más insolidaria del Estado, una actitud vergonzosa por parte no sólo de los nacionalistas, que a fin de cuentas defienden lo suyo, sino sobre todo por parte del PSOE e incluso del PP, partidos estatalistas que con tal de congraciarse con el electorado catalán son capaces de vender al resto de las regiones.
... Y es que a los catalanes la jugada les ha salido a la perfección, porque para ello han contado con el servilismo de los grandes medios de comunicación nacionales, quienes, tal vez debido a la falta de noticias importantes en verano, han convertido tres granos de arena en una montaña. Los inconvenientes de una provincia por sus obras se han tornado en un supuesto problema de estado y, cómo no, ahora existe el riesgo de que el Gobierno de Zapatero, sobre todo debido a la cercanía de las generales, beneficie a dicho territorio más si cabe, restando dinero a otros donde de verdad son necesarias las inversiones, tal es el caso de Canarias. El presidente del Ejecutivo regional lo advertía ayer, y él conoce de sobra los pasillos del Congreso de los Diputados, donde el PSOE; olvidando de nuevo que gobierna para atender los intereses generales, como hizo cuando propugnó la reforma del Estatuto catalán, podría tratar de congraciarse de nuevo con Cataluña dándole un trato de favor. La queja, por lo que se ve, resulta enormemente más útil que la justa reivindicación a la hora de pedir cosas a Madrid.
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