COLPISA, Madrid
El trabajo viene a ser la terapia veraniega que emplea Concha Velasco en medio de una etapa personal difícil. Esta magnífica actriz tan querida por el público -la publicidad no llama a quien no goza del favor popular- resurge como el Ave Fénix ayudada por su profesión y encabeza el reparto de "Herederos", serie sobre una saga familiar que estrenará TVE1 en la próxima temporada. Será Carmen Orozco, una ganadera ambiciosa que hace lo imposible por preservar el patrimonio familiar.
-En pleno mes de agosto y trabajando intensamente...
-Quizá en este momento lo que menos falta me hace a mí es tener vacaciones. He pasado una etapa personal difícil, y como me encanta mi trabajo y tengo la suerte de que me sigan ofreciendo papeles estupendos...¿Voy a decir que no, que me voy de vacaciones?. ¡Venga hombre! Ésta es mi vacación.
-Defina su nuevo personaje, Carmen Orozco.
-Mis hijos y mi representante, que me protegen mucho, me dijeron que quizá no fuera el momento de interpretar a un personaje tan duro, porque de cara al público es una mujer mala, que organiza la vida de los demás, que se preocupa por mantener el patrimonio familiar por encima de todo. Y yo dije que iba a aportar la humanidad que también tiene Carmen Orozco.
-Además, al personaje no le ha ido muy bien sentimentalmente con su marido.
-Por eso me prevenían los más cercanos. Pero es un papel importante. Ya me ocuparé yo de ponerle una sonrisa y brillo en los ojos a esa mujer.
-Encarna el papel de una mujer ambiciosa. Y la imagen que trasciende de usted no es ésa. ¿O sí?
-Yo no he sido ambiciosa; he querido ser feliz y no lo he conseguido. He tratado de hacer feliz a los que me rodeaban, y por lo visto tampoco porque han salido corriendo. Sólo tengo la ambición de hacer bien mi trabajo y de gustar en mi profesión. Y Carmen Orozco sí es ambiciosa, pero a lo largo de la serie se descubrirá por qué. Sí tiene el personaje algo que me encanta y es la lealtad hacia los suyos.
-De eso ha dado usted buenas pruebas...
-Yo creo que sí. Es muy difícil lo de la lealtad. Le oía decir por la radio a Alfonso Guerra que era más importante ser leal que fiel en el amor. Y lleva razón. Un momento de pasión lo tiene cualquiera.
-Además ha sido generosa en el trabajo y en la vida...
-He llegado a una altura de mi vida que me he perdonado a mí misma. Me ocurrieron cosas que creí merecer como un castigo, como si tuviera que pagar un precio por haber tenido momentos felices. Y me lamía las heridas. Pero no. Ya lo he pagado todo, hija.
-Ha dicho en alguna entrevista que es una mujer dolorida y defraudada...
-Pues la verdad. Cuando toca llorar, toca llorar. Soy de un país que es España, de una región, Castilla; y pertenezco a la religión católica. Una cultura que te hace ser de una manera determinada. No reacciono como las mujeres de Cincinnati. Me siento dolorida, defrauda y traicionada.
-Estará dolorida pero siempre resurge a partir del trabajo, de su profesión...
-Es que me gusta muchísimo. Y no me digas si pienso jubilarme porque te voy a decir que no. ¿Le has preguntado a Nuria Espert si quiere jubilarse y tiene 72 años? Me jubilaré el día que no me contraten o no tenga la cabeza lo suficientemente cabal como para interpretar. Esta profesión tiene eso, que si envejeces dignamente puedes seguir haciendo papeles hasta con 80 años.
-¿Qué le pide ahora a la vida?
-Que me mantenga como estoy. Con los achaques lógicos y el envejecimiento propio. Que mis hijos sean felices y tengan trabajo. Nada más. He vivido mucho y bien.
-Ser uno de los personajes de las tertulias rosa ¿deja mal sabor de boca?
-No. Somos muy falsos. Siempre han existido programas y revistas de este tipo, no nos pongamos ahora ñoños. Lo único que lamento es que no puedo bajar a la piscina en traje de baño porque ahora cualquier vecino me puede hacer una fotografía con el móvil.
-Hablando del país ¿cómo lo ve?
-Los españoles y los europeos tenemos una suerte que no nos merecemos. Lo importante es lo que está pasando en el resto del mundo, que no lo vemos. Aquí hay un atasco y decimos ¡qué horror, cómo ha fallado todo! Cuando un poquito más allá, en África, se está muriendo la gente, y en Latinoamérica, en Irak, Líbano....Somos unos privilegiados, con Zapatero o sin él. España ha cambiado tanto en los últimos 30 años que no somos conscientes del gran avance.
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