1.- Paulino Rivero necesita de los cien días habituales para aterrizar en el Gobierno. Ni siquiera ha podido designar a todo su equipo porque se le echó encima el verano. Paulino debe huir de la burbuja en la que se han metido casi todos los presidentes anteriores, despreciando desde su interior al común de los mortales. Incluso al pequeño mundo que le ayudó a entrar en ella. Estos son sólo consejos de viejo periodista, pero ya he escuchado conversaciones de gente dolida porque no le ha hecho puñetero caso y esa gente se esforzó, y mucho, para que Rivero estuviera donde está. Por otra parte, Paulino debe tomar sus vacaciones -si se decide a marcharse- en Canarias; no fuera de las Islas, y menos acompañado de un empresario amigo cuya presencia en su entorno no hará sino perjudicarle y despertar los lógicos recelos en los demás. Es un aviso cariñoso, sin otra intención que prevenirle. Recuerden la que se armó cuando Soria se fue a comer un salmón a Noruega con no sé quién, ni me interesa.
2.- Paulino Rivero es una persona prudente que, sin embargo, no debe cometer fallos afectivos, ni por exceso ni por defecto. Esta tierra es muy pequeña y propensa a la adulación y al acercamiento en falso. Además, las tradiciones árabes, tan sibilinas, asumidas por Occidente, pueden conducir al desafuero, si te despistas desde el poder. Yo de él me iría de vacaciones a una playa de Fuerteventura, en compañía de la familia. Y punto pelota. Pero, claro, yo no pertenezco al entorno de Paulino, ni tampoco tengo influencia en él para que haga caso a mis palabras. Allá él, que ya es mayorcito (me refiero a la edad).
3.- Por lo demás, el presidente está organizando su equipo y el fichaje en comunicación que va a hacer, a nivel de director general, es excelente. Tengan ustedes en cuenta que están a las puertas decisiones importantes que afectan a esta área y cuya solución no debería superar el mes de octubre. Rivero medita ahora el calendario para septiembre. Todos los septiembres en Canarias se anuncian calientes. Parece, pues, que el PSOE no ha escarmentado en cuanto a su estrategia fallida del pasado y va a seguir con la vía de la algarada, involucrando en ella a poderes del Estado que deberían estar en otra cosa. Allá ellos. Pero ya la gente no se fía ni de los móviles apagados.
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