BEATRIZ DE VERA, La Laguna
La Laguna es aquel limbo del que hablan los que saben dónde acaban las almas que sobornan a los jueces. Ni buenas ni malas pero todas, las buenas y las malas, superpuestas como en una suerte de agujero negro en el que convergen de un modo imperceptible todos los universos paralelos. Mezcladas, como en una fotografía velada.
La noche de La Laguna son todas las noches, una a menos de un paso de la otra. Es la primera, cargada de dolores en los pies y de primeras veces, y también la última, que nunca es la última. La noche en la que quien se sube a unas plataformas y sale a pedir fuego vistiendo poco más que una peluca encuentra sin esfuerzo un mechero negro debajo de alguna maraña de cadenas. Una aguja en un pajar. Y la noche en la que, le duela a quien le duela, Sabina y Don Omar se hacen los coros.
Todo vale. Tacones, cuero, plumas, viseras, tachuelas, sudaderas, corbatas, colores y purpurina. Las zonas diferenciadas dejan de serlo en la calle, que pasa a convertirse en el destino pactado de cada uno de los universos.
En el interior de los locales la cosa cambia. La música siempre hace juego con la escena, como si cien decoradores-funambulistas se hubieran devanado los sesos por encontrar el seguro equilibrio entre armonía y estridencia. Dentro, cada cual en su hábitat, las especies ocupan un sitio que les pertenece por derecho. Por idiosincrasia, vestida y tarareada.
Claro que también hay otras noches. Algunas que empiezan cuando aún es de día y que no buscan acabar después de que amanezca. La ciudad ha prestado en varias ocasiones su escenario para la realización de actividades de ocio alternativo, talleres, proyecciones cinematográficas, charlas-coloquios, representaciones teatrales o humorísticas... organizados en su mayoría por asociaciones de carácter cultural o social, con el objetivo de fomentar otro tipo de ocio en que primen el espacio cultural y las relaciones sociales. Una de estas asociaciones, de las más importantes en la ciudad, es la Casa Tahime, que lleva a cabo desde su sede actividades de ocio nocturno alternativo dirigidas a todo el público.
Las noches aquí empiezan con conciertos en los que "intentamos dar cabida a todos aquellos grupos o cantantes que no pueden darse a conocer de otro modo", cuenta una representante de la asociación. "Pretendemos fomentar las relaciones interpersonales y la concienciación de muchos problemas que nos azotan hoy en día". Luego, las noches pueden también continuar con conciertos. Muchas de las actuaciones, las que necesitan de más medios o las que tienen lugar después de las 23:00, tienen como escenario el Blues Bar, uno de los locales de La Laguna en el que se llevan a cabo todas las semanas representaciones musicales. Entre ellos también se encuentra el Café Teatro 7, en el que se puede asistir a representaciones teatrales o humorísticas, además de varias asociaciones que ofrecen en sus instalaciones la posibilidad de pasar la noche de un modo diferente.
En el cuadrilátero, como se le conoce normalmente a la zona de "marcha" de La Laguna, cada rincón es un mundo. Hacer un "tour" por cada uno de los bares de esta zona significa pasar de bailar salsa o R&B a ver un espectáculo "drag queen" sin tener que dar más de 20 pasos.
La noche en La Laguna es la historia que escucharía el Sultán Shahriyar si Sherezade aprendiera a contar mil y un cuentos a la vez.
La Laguna: vacío estival
En los meses de verano, por lo menos durante el día, La Laguna se convierte casi en un pueblo fantasma. Muchos estudiantes que llenan las calles de esta ciudad nocturna, y de otra que aparece por el día, regresan a casa durante estas fechas. A sus islas o incluso a sus países. Alrededor de un 30% del alumnado de la Universidad procede de otras islas, principalmente a las pertenecientes a la provincia de Santa Cruz de Tenerife y cerca de 400 eligen la ULL como destino para sus becas Erasmus. Mas de 650 estudiantes residen durante el curso en alguno de los cuatro colegios mayores ubicados en los alrededores del centro de La Laguna, y la mayoría de los foráneos que lo hacen en pisos compartidos eligen los que se encuentran en la zona centro o en los barrios cercanos.
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