M.M., S/C de Tenerife
La necesidad de separar los residuos generados, tanto en el hogar como en los comercios, nutre de actividad los puntos limpios repartidos por toda Canarias, que suman un total de 26. Precisamente la gestión de los residuos será uno de los caballos de batalla de cara a esta legislatura y por ello el Gobierno de Canarias prevé crear nuevas instalaciones de este tipo en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y Lanzarote Madera. Allí, cualquier ciudadano puede llevar pilas, teléfonos móviles o televisores para ser reciclados o reutilizados y así evitar su vertido. En concreto, en Tenerife se prevé la instalación de dos de estas infraestructuras en La Orotava y La Guancha.
Así, los técnicos de la Dirección General de Calidad Ambiental, órgano del que ahora es responsable Emilio Atiénzar, esperan sacar a concurso en breve la redacción de ambos proyectos tinerfeños para luego, licitar su ejecución. Los expertos estiman que cada instalación costará alrededor de 400.000 euros y la duración media de construcción será de cinco o seis meses.
Cabe señalar además que los puntos limpios abarcan diferentes espacios, según la población a la que se vaya a dar servicio, pudiendo ocupar entre 2.000 y 4.200 metros cuadrados. Además, estas instalaciones suelen tener dos plantas, siendo la superior la destinada a los usuarios que llegan a reciclar sus materiales y, la inferior, donde están los residuos. El sistema para que el ciudadano recicle sus residuos resulta sencillo ya que existen grandes contenedores, con su respectivo cartel indicativo, que indica su ubicación.
La filosofía de la creación de los puntos limpios se basa en que los ciudadanos acudan a estas instalaciones para separar diferentes productos, y ya no sólo papel, vidrio o envases de plástico, cuyos contenedores están distribuidos en los municipios, sino reciclar, para evitar su vertido, de materiales de todo tipo que van desde tubos de luz fluorescentes, radiografías o medicamentos.
Una vez acumulada cierta cantidad de basura, los gestores de residuos pasan por los puntos limpios y se llevan lo que se puede reciclar o reutilizar y, el resto, se traslada al vertedero.
El Gobierno financia.- El papel del Ejecutivo regional en este tipo de actuaciones pasa por construir las instalaciones para cederlas a los diferentes cabildos insulares que son los encargados de su gestión, como fue el caso de la planta de separación en destino Todo-Uno que fue construida en el Complejo Medioambiental de Arico . En este sentido, cabe destacar que el Ejecutivo ha invertido en la gestión de residuos unos 150 millones de euros en el periodo comprendido entre 2001 y 2007 destinándose la mayoría de los fondos a complejos ambientales y plantas de transferencia.
Con respecto a estas últimas instalaciones, desde el Gobierno de Canarias se habla de la necesidad de construir al menos una en el norte y otra en el sur, ya que en la actualidad tan sólo existe en Arico. Y es que las plantas de transferencia son puntos donde los camiones de la basura municipales dejan los desperdicios, donde son compactados para ser transportados hasta su último destino y optimizar así el espacio.
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