Madrid, EFE La Unión de Consumidores de España (UCE) exigió hoy al Gobierno y a la patronal que congelen los precios de los productos y servicios básicos para mantener el nivel de consumo del país y evitar el sobreendeudamiento de las familias en 2008.
En un comunicado UCE insta al Gobierno a congelar los precios de los servicios básicos de la electricidad, gas, tren, autobús, tasas y precios públicos que dependen de la Administración central, "para mejorar la renta disponible de las familias españolas en 2008".
Esta agrupación de consumidores pide también a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) que haga lo mismo y no suba los precios de los productos y servicios liberalizados para evitar el "otoño caliente" que se avecina para las economías domésticas.
Según datos del Banco de España, las familias españolas están en umbrales de sobreendeudamiento "muy preocupantes", ya que destinan cerca del 45 por ciento de sus ingresos al pago de la hipoteca.
Sin embargo, el endeudamiento familiar podría agravarse si el precio del dinero sigue aumentando y se sitúa, como prevé el Banco Central Europeo (BCE), en el entorno del 5,25 por ciento.
De ser así, el euribor -el índice de referencia del 97 por ciento de las hipotecas españolas con tipo variable-, llegará "a cotas desconocidas en los últimos años, cercanas al 6 por ciento", lo que provocará un encarecimiento de más de 1.200 euros anuales por cada préstamo medio -de 150.000 euros en 25 años-.
Junto a la subida de tipos, existe la incertidumbre del precio del petróleo que, según las previsiones, el año que viene podría llegar a costar unos 80 dólares el barril, un 20 por ciento más.
Según la UCE, el encarecimiento del precio del petróleo tendría un efecto "arrastre" sobre la economía familiar, porque elevaría los precios de consumo y situaría la inflación en el tres por ciento.
"A este desalentador panorama" hay que sumar, añade, el encarecimiento previsible -del 20 por ciento- de los productos básicos de primera necesidad en alimentación como la leche, los huevos, la carne, o el pan, resultado del incremento del precio de los cereales, por la fuerte demanda de los biocombustibles.
Sin embargo, mientras que las economías familiares están cada vez más castigadas, la economía española (Producto Interior Bruto) crece, desde hace años, a un ritmo cercano al cuatro por ciento.
Como resultado de este crecimiento, las cuentas públicas presentan un superávit del 1,5 del PIB, y las empresas privadas "nunca tuvieron tantos beneficios económicos, en algunos casos, escandalosos".
Para la UCE, el enriquecimiento de los diferentes sectores económicos es lo que está "endeudando y empobreciendo" las economías domésticas y, por ello, insta al Gobierno y a las empresas a congelar los precios en 2008 "con el fin de favorecer la muy maltrecha renta de las familias españolas".
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