Don Ricardo Peytaví y las universidades de verano
El pasado 29 de julio se publicaba en EL DÍA un interesante artículo acerca de las universidades de verano, en el que se hablaba también de la recientemente finalizada decimoquinta edición de la Universidad de Verano de Adeje (UVA07), organizada por el Ayuntamiento de Adeje con la dirección académica de la Universidad de La Laguna (ULL). En el artículo, firmado por don Ricardo Peytaví, se vertían algunas afirmaciones que podrían inducir a la confusión de los lectores. Así, al preguntarse el autor para qué sirven las universidades de verano, escribía lo siguiente: "Pues para que los profesores cobren un poquito más, y los alumnos reciban un par de créditos académicos con lo que completar el cupo de libre elección en sus carreras. Lo que se dice pagar, se paga bien".
Sorprendente: sólo dos afirmaciones más que discutibles para definir la utilidad de las universidades de verano. Sin duda olvida el autor el detalle más importante: sirven para formar al alumnado. En cuanto a la tercera afirmación, relativa a que "se paga bien", no sé a qué universidad de verano se refiere el señor Peytaví, pero pienso que cuando se dice eso debería especificar la universidad y cuantificar el "se paga bien" porque, de lo contrario, el lector puede hacerse una idea equivocada. En el caso de la Universidad de Verano de Adeje, tal como se puede comprobar en la página web de la ULL, los profesores cobran exactamente 150,25 euros brutos por cada hora de conferencia (menos el 15% de IRPF), es decir, hablando en pesetas, 21.250 pesetas líquidas por hora de conferencia que, como el señor Peytaví seguramente sabe, conlleva un buen número de horas de preparación. En el curso que tuve el honor de dirigir en la última edición de UVA, los profesores que más cobraron por sus conferencias fueron los que impartieron 2 horas y 40 minutos, con un rendimiento líquido de 56.524 pesetas para cada uno de ellos. Una fortuna. Como para comprar un chalé con amplio jardín y piscina olímpica.
También afirma el señor Peytaví en su artículo que en las universidades de verano algunos profesores (y profesoras) difunden estupideces, opinión (esta sí) que podría llegar a compartir. Aunque, probablemente, "algunoas profesoreas" difunden (difundimos) estupideces en la misma proporción en que en sus ámbitos de actuación lo hacen algunos políticos, fontaneros, jueces, albañiles, empleados de banca, ingenieros, periodistas... En cualquier caso, si lo leído en algunos medios de comunicación es fiel reflejo de lo dicho en determinada universidad de verano, coincido con el señor Peytaví en la apreciación de que alguna estupidez se dijo.
José María Riol Cimas
Profesor titular de
Bioquímica de la ULL
Director del curso "Ciencia: fundamentos, desafíos y malos imitadores" de la Universidad de Verano de Adeje 2007
Cómo debería haber sido
Las disparatadas valoraciones de unos presuntos expertos en Salvamento Marítimo, autores de un estudio llamado "Cómo debería haber sido" publicado en EL DÍA, refiriéndose a la actuación del Remolcador de Salvamento Conde de Gondomar, nos obliga a enviar un respetuoso mensaje de apoyo y solidaridad hacia la tripulación del buque de salvamento.
No han sido pocas las valoraciones sobre naufragios y accidentes en la mar que han desvelado el profundo desconocimiento de/en asuntos marítimos, de individuos que amparándose en el anonimato ponen en tela de juicio actuaciones llenas de valor y profesionalidad, como es el caso que nos ocupa.
La mar es traicionera y nadie está exento de que una maniobra llevada con extremada pericia eche al traste la vida de las personas.
Pero eso es mucho decir y las denuncias hay que demostrarlas.
Lo que no se puede decir y mucho menos denunciar es la "imprudencia temeraria" de un buque de salvamento que con fines humanitarios trata de dar auxilio a una embarcación en peligro.
Nos viene a la memoria aquel luctuoso suceso acaecido hace unos cuantos años en aguas canarias, cuando un buque mercante, tratando de auxiliar a los náufragos de un pesquero, se vio envuelto en unos despiadados ataques de unos auténticos ignorantes en asuntos de salvamento.
El capitán del buque mercante, abatido por grandes olas, puso en riesgo la vida de sus hombres y a su propio buque por dar auxilio a los náufragos.
Un problema de maniobrabilidad, provocado por los vientos y mar reinantes, impidió que el rescate de los náufragos se realizara por sotavento.
Los náufragos fallecieron abatidos contra el casco del buque.
Las críticas fueron inhumanas y se dudó de la profesionalidad del capitán y de la tripulación del buque rescatador.
Los autores del estudio aportan posibles opciones mejores que realizar directamente el transbordo de los inmigrantes desde el cayuco al remolcador, en horas de la madrugada (fase luna nueva a cuarto creciente), con olas y viento.
Entre las posibilidades figura, por ejemplo, "esperar al amanecer, para arriar las embarcaciones de rescate del Luz del Mar y el bote salvavidas del Conde de Gondomar, realizando el transbordo de los inmigrantes, de uno en uno, con toda seguridad".
Desde luego, leído y contrastado todo el estudio, uno llega a la conclusión de que es obra, como el informe, de auténticos lunáticos.
Lo dicho, nuestro abrazo solidario al Conde de Gondomar.
Antón Salgado Clavo
Ponente en la Comisión
y Subcomisión del Prestige
Nuestra televisión de Gran Canaria
Voy a hablar de la televisión que nos une, como nos quieren vender a la gente de Tenerife y demás islas, creo que más bien nos desunen por muchos motivos que se notan cada día en sus emisiones cotidianas, y es que a todo lo referente a Las Palmas le dan un matiz más importante, y no hablemos de las fiestas, aparte de la Virgen del Pino, a la cual respeto como a todos los santos, está la Fiesta de la Rama, la Fiesta del Agua y cualquier evento que se les ponga a tiro. Por poner un ejemplo, el despiste al anunciar las Fiestas de Candelaria, que al mencionarlas solo digan "Fiestas de la Virgen de Candelaria" y no digan la Patrona de Canarias, como se merece, y si no es despiste, un poco de respeto, que ya está bien.
Ramón Padilla Rodríguez
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