EL DÍA, S/C de Tenerife
El tenor tinerfeño Celso Albelo, acompañado sobre el escenario por la soprano argentina Virginia Waggner y desde el teclado por el pianista Nauzet Mederos, acaba de cosechar el aplauso unánime del público y la crítica chilenos tras su concierto debut en aquel país, bajo los auspicios de la Fundación Paternitas.
La prensa local se hizo eco del doble recital ofrecido en el hotel Sheraton de la capital. Así, en una crítica publicada en el diario El Mercurio de Santiago de Chile, Juan Antonio Muñoz aventura que "dentro de unos años se escribirá con asombro en estas mismas páginas que Albelo, tenor tinerfeño de 31 años, debutó en 2007, en el hotel Sheraton de Chile, en una gala a beneficio de Paternitas. Sería lógico, considerando sus medios actuales, que este cantante descubierto recientemente y de carrera incipiente en Europa se convierta en una de las voces más requeridas de la próxima década".
Para el comentarista, es perceptible el magisterio de Carlo Bergonzi, reflejado en aspectos como "una perfecta dicción italiana; material extenso y rico; musicalidad; compromiso expresivo, y, sobre todo, un canto de gran dulzura, de enorme cuidado en los matices", y para ello pone como ejemplo los pasajes en Do de "La hija del regimiento", de Donizetti, cuyas arias formaron parte del programa ofrecido.
Muñoz también destaca los "excelentes momentos" que Celso Albelo deparó en páginas complejas de Tosti ("Malia" y "L'ultima canzone"), con las que se abrió el concierto; "A mes amis", "con todos los fuegos artificiales de Donizetti y un francés perfectible", según el firmante, y el "Lamento de Federico", de Cilea, en el que resalta "el color de la melancolía por fin encontrado".
En opinión de la crítica, Albelo está hecho para el repertorio belcantista italiano ("Puritanos", "El elixir de amor") y también para interpretar al Nadir de "Los Pescadores de Perlas"; también, añade, para las óperas barrocas de Haendel. "Ojalá -expone Muñoz- sea cuidadoso con su material y con la forma de enfocar su carrera. Ya vendrán Alfredo Germont (Verdi), Romeo (Gounod) y Werther (Massenet)".
Junto a Albelo, "pareció muy segura y bien plantada la soprano ítalo-argentina Virginia Waggner, dueña de una personalidad interpretativa interesante y graciosa, en especial en esas intrincadas canciones de Granados, Ginastera y Falla (sorprendente Olas gigantes), donde ella podría lucir tesoros desconocidos", siempre en palabras del comentarista.
Muñoz también llama la atención sobre "La canción de Paloma", de "El Barberillo de Lavapies" (Barbieri), "uno de los puntos altos de la noche, como también lo fue el dúo (de la soprano) con Albelo en Una parola o Adina".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD