EFE, Washington
El presidente de EEUU, George W. Bush, se reunió ayer en el Pentágono con los más altos mandos militares del país para conocer sus opiniones, de forma individual y "sin tapujos", sobre la situación en Irak.
En el encuentro, celebrado en la sala de conferencias denominada "The Tank" (El Tanque), participaron los jefes del Estado Mayor de cada una de las ramas de las fuerzas armadas (Ejército, Marina, Fuerza Aérea e Infantería de Marina); el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Peter Pace; y el secretario de Defensa, Robert Gates.
Bush acudió a la cita acompañado por el vicepresidente, Dick Cheney, con la intención de que cada uno hiciera su propio balance de la situación y le planteara recomendaciones "desde sus respectivas perspectivas", según el general Richard Sherlock, responsable de operaciones del Estado Mayor Conjunto.
La reunión estuvo cerrada a la prensa y sólo trascendió una declaración escrita del presidente en la que precisó que "los estadounidenses escucharán muy pronto la valoración de la situación sobre el terreno en Irak del embajador (de EEUU en Bagdad, Ryan) Crocker y el general (David) Petraeus", el máximo responsable de las tropas estadounidenses en ese país.
Como adelanto, Bush dijo que el informe que ambos presentarán al Congreso mostrará "lo que va bien, lo que se puede mejorar y los ajustes que deben hacerse en los próximos meses", y pidió a los congresistas que se reserven sus opiniones hasta escucharles.
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