FRANCISCO BELÍN
Cinco años "tirando del carro" de trazos de excelente gastronomía son ya sintomáticos de una vocación testaruda del Hotel Anthelia de Adeje por espantar la siempre nefasta rutina que a veces se instala en nuestra culinaria patria.
Están los que teorizan y otros ejecutan sin echarse flores y sí echándose a las espaldas un esfuerzo enorme de coordinación y despliegue culinario; son las personas y no el "espíritu santo" las que hacen posible ratos que, como las V Jornadas Gastronómicas "Tenerife Creativa", ponen en su sitio la enorme calidad, la preparación, el talento y un servicio extraordinario que se encuentran aquí, en Tenerife.
Juan Carlos Clemente, chef del restaurante del Anthelia, y la dirección del complejo, dieron el do de pecho estos días invitando a cuatro "duetos" de alta cocina y la culminación del menú degustación de clausura, el de ayer, firmado por el propio coordinador. En amplias pantallas se han podido observar las evoluciones de los uniformados de blanco (de negro, el caso de Lucas Maes): ni trampa ni cartón: desfile de platos y maridajes con vinos de bodegas tinerfeñas que han dejado un regusto inolvidable. Jesús González y David Toscano pincelaron la noche inaugural con virtuosismo: lomito de arenque, manzana, frutos y quesos de la tierra, para "anodadar" con la coliflor y alga hiziki, pimiento rojo y amarillo y berenjena al estilo hindú. ¡Ah! La vieja con costra de lapas, crema ligera de batata y confitura de pimientos rojos. ¿Qué decir? Las lentejas con carne de cabra el pescado salado con cremoso de arroz amarillo y el postre "Los aromas de un vino blanco" fueron trazos personalistas de Rogelio Quintero y Pedro Rodríguez Dios, mientras que Lucas Maes y Juan Carlos Padrón (junto con su hermano) fueron trío para marcar una alta cota de genialidad con los churritos de aceitunas negras, el foie a la sal con mimos de canela y el turrón de morcilla, además de un pichón en su jugo que dejó a alguno a mi lado -casi no es broma- levitando. Canariedad ágil y viva por los cuatro costados de Braulio Simancas y Fabián Mora, con verdaderas odas al almogrote, esos chicharrones de calamar, el peto macerado y la pata de baifo embarrada.
Clemente llenó. Fue la fiesta. Uno de nuestros "puntales" agitó sensaciones con el foie y millo, la sardina, mango y yogourt o el bombón de carne de cabra. Este comentarista se queda corto.
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