HAY UNA COSTUMBRE en la restauración que se extiende en Tenerife como si fuera la mosca blanca que no nos acaba de abandonar, en algunos sitios, si la vuelta es poco dinero, olvídate de ella.
El fin de semana pasado, por la hora que era, varias personas acudimos a un restaurante que se encontraba cerca y habíamos visto anunciado en el cine. Es conocido que los fines de semana se contrata a personas que quizás no tengan la preparación adecuada para el servicio en sala. Este restaurante parecía hacerlo así. Tras sentarnos a la mesa, la primera sospecha: no estaba preparada y soltaron el menaje casi al vuelo. Para entendernos, como un piloto de rallys. La comida no estuvo mal, todo hay que decirlo.
Tras acabar los platos y empezar una amena charla, una camarera se dispuso a preguntarnos si habíamos acabado utilizando el idioma universal: con las manos a la altura del pecho las movió a ambos lados como si fuera un abanico. Como no sabíamos si conocía nuestra lengua, le respondimos de forma similar: con un movimiento vertical de la cabeza.
Estábamos comentando lo sucedido cuando llegó la cuenta, esta vez utilizando nuestro idioma. Viendo cómo había ido la velada, tras poner el dinero, empezamos a leerla para comprobar que no se habían equivocado, porque eso del lenguaje universal tiene sus matices. No llegamos al final de la misma cuando nos la arrebataron a la misma velocidad que aterrizaron los cubiertos. Así que, confiados, nos dispusimos a esperar por la vuelta y comprobar que todo estaba correcto.
La noche era fresca, la compañía excelente y la conversación amena por lo que sólo nos dimos cuenta de que algo extraño pasaba cuando se levantaron de una mesa cercana que había acabado después de la nuestra. "¿A qué se quedaron la vuelta?", me indicaron; "ten fe", respondí yo. Al final tuvimos que acudir hasta la barra para comprobar la triste realidad: la propina la decidían ellos. ¡Pues no me daba la gana!
Cuando he comentado lo sucedido me confirman que es algo habitual en algunos sitios. Menos la belleza, todo se pega.
* Redactor de eldia.es
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