PUEDE QUE LA VIDA sea bonita y tenga sus momentos que merezcan vivirse, como me decía un hombre al que un amigo terminó por engañarlo y sumirlo en la miseria, pero algunas veces tengo mis dudas. Y no hay herida peor, añadía este hombre, que cuando la herida a traición te la produce un amigo, uno de esos seres en los que tú confías.
Tenía razón este hombre que de tal manera se lamentaba. En combate, uno no puede dolerse de haber sido herido por su adversario. Están en una lucha clara y declarada, y la sangre tiene que aflorar por alguna parte. Lo malo, lo terrible, es cuando el amigo viene contra ti con el puñal entre gasas. Muchas veces te asesinan mientras hacen el elogio de tu persona. Manuel Verdugo decía en sus "Burbujas", "Que una persona sea basta o fina, / eso es cosa banal... / Con o sin vaselina, / si viene a jeringarnos, es igual".
Yo estoy cansado de oír a algunos que refiriéndose a un amigo dicen más o menos que éste es un caballero, una gran persona, un hombre sincero, pero que, en el fondo, es un "hijo de p.". No, mire usted, hay que decirle que está equivocado. Si en su comportamiento es tan bueno como usted afirma, si es tan buena persona, no puede darle ese calificativo final que usted le aplica. Hay que ser exactos y decir las cosas con toda claridad. O se es una buena persona o se es un sinvergüenza. En cosas tan serias no se puede estar jugando con las palabras. Y si no, no se meta usted a juzgar a la gente. Quédese en su casa, viendo la televisión o leyendo un libro tan ricamente.
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