HAY PALABRAS nuevas en la interpretación de la actualidad que ni siquiera sospechábamos que hubiesen sido recogidas ya por las academias de las lenguas. Todos las entendemos, es cierto, pero debemos admitir que los académicos -entre los que hay expertos economistas, claro- a veces van por delante del lenguaje coloquial, en contra de lo que se dice y de lo que se le critica a la docta institución. Desinversión. La palabra desinversión es un buen ejemplo de lo que les cuento. Todos sabemos, imaginamos o intuimos el significado del término y lo que supone que una empresa desinvierta en tal o cual negocio. Me tropiezo el vocablo en el titular de una crónica de ayer, de la agencia Efe: "Las grandes cadenas hoteleras prevén desinvertir en Canarias y en Baleares".
No hacen falta intérpretes ni especialistas en la materia para traducir la noticia basada en un informe de coyuntura de la consultora Aguirre Newman en el que se concluye que "las grandes cadenas españolas especializadas en el producto vacacional cuentan con planes de desinversión en activos no estratégicos, principalmente en Canarias y Baleares". El mago entenderá simple y seguramente lo que entiende uno mismo y lo que cualquiera podría temerse desde hace algunos años. El capital de manda a mudar, porque el negocio empieza a no ser negocio. Un dato más que sumar a los factores que anuncian la llegada de una inminente crisis peluda en el sector, que algunos venimos anunciando desde hace la tira -aunque nos llamen agoreros- y que nos va a pillar, insisto, sin que ningún partido político del Archipiélago haya planteado siquiera un urgente cambio de modelo económico para sortear, o paliar al menos, lo que se nos viene encima.
No hacía falta ser un lince en estos asuntos ni haber hecho un máster en ninguna renombrada universidad de por ahí pa fuera para señalar, como hemos señalado tantos y ahora ratifica el informe de Aguirre Newman, algunas de las causas de la peliaguda situación que asoma en el horizonte. La consultora confirma que esta estrategia de las grandes compañías se debe "a la bajada de la rentabilidad de los activos, la sobreoferta (¡coño, no habíamos hablado jamás de la sobreoferta, por cierto!), la caída de los paquetes turísticos, la obsolescencia de la planta hotelera y el interés en invertir en otros mercados fuera de España (?)" que ofrecen mejores perspectivas. Y mejores precios y servicios a los clientes, había que añadir. Esos mercados más rentables para los superinversores que ahora superdesinvertirán aquí, en estos peñascos, son, claro está, el Caribe, el Este europeo, el Mediterráneo oriental y el Norte de África.
Y mientras, insisto, nuestros políticos pensando en pajaritos preñados y convencidos de que todo se soluciona a base de gastar pasta en promocionar? lo que ya es muy difícil vender. Cuando los que más saben de ganar dinero se mandan a mudar, por algo será, oigan.
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