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Pavarotti cantó ayer su última aria tras una larga y dura lucha contra el cáncer

Muere a los 71 años el que es considerado uno de los mejores tenores del mundo y una de las voces más carismáticas de la historia. Desde la Casa Blanca al Kremlin pasando por los grandes teatros, su desaparición desencadenó ayer la más amplia oleada de consternación que se recuerda por una personalidad de la cultura.
7/sep/07 01:40
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AGENCIAS, Madrid

La voz del "más grande tenor del mundo" se apagó ayer, jueves, en Italia con la muerte a los 71 años del cantante Luciano Pavarotti, operado de un cáncer de páncreas en 2006 y que guardaba reposo en su ciudad natal de Módena. El artista falleció al alba, a las cinco de la mañana, en su casa. La noticia se propagó rápidamente y las fuerzas del orden rodearon la casa para preservar la intimidad de la familia ante la llegada de admiradores del tenor.

Anteanoche se agravó el estado de salud de Pavarotti, operado en julio del 2006 de un cáncer de páncreas y hospitalizado el pasado 8 de agosto en Módena. Volvió a su casa el 25 de agosto para proseguir su convalecencia.

Una operación en la espalda, a comienzos de 2006, y luego una intervención del páncreas, unos meses más tarde, obligaron al tenor a abandonar una gran gira de adiós, de 40 conciertos en el mundo entero, que había empezado en mayo de 2004. Desde entonces, ya no apareció más en público.

Con Pavarotti, desaparece uno de los máximos exponentes de la lírica de la segunda mitad del siglo XX y un divo que luchó por acercar la ópera al gran público.

Pavarotti, conocido por su corpulencia y su capacidad vocal, utilizó su fama como cantante lírico para sacar la ópera a la calle con conciertos en parques y estadios, junto a los tenores españoles Plácido Domingo y José Carreras.

La afición por el "bel canto" de su padre, un panadero del Ejército italiano, sirvió al joven Luciano para descubrir su vocación y ser ejemplo de que la ópera no está reservada a la elite.

El afán de Pavarotti por popularizar la ópera le hizo cosechar las críticas de los puristas, que, sin embargo, no discutieron la fuerza de su voz, que llegó a batir un récord Guinness en ovaciones.

Los nueve do de pecho seguidos que cantó durante "La fille du Regiment", de Gaetano Donizetti, en el Metropolitan House de Nueva York (Met) en 1972 fueron la consagración mundial de Pavarotti, que conoció su edad de oro a lo largo de esa década.

La ceremonia final de los Mundiales de Fútbol de Italia de 1990 marcó una nueva etapa para Pavarotti al protagonizar, junto a Domingo y Carreras, el primer concierto de "Los tres tenores".

Las grabaciones del trío le dieron aún más fama, pues la mezcla de las tradicionales arias líricas con éxitos como "La vie en rose" o "Cielito lindo" se tradujeron en un éxito de ventas superior a las de estrellas como Elvis Presley.

Aunque es considerado como uno de los iconos de Italia en el mundo, en 1998 el cantante tuvo problemas con la Agencia Tributaria de su país al no declarar impuestos por los que, tres años más tarde, acordó pagar 2,8 millones de euros. Sus detractores hablan de su inferioridad técnica respecto a sus amigos Plácido Domingo y José Carreras, de una a veces burda presencia escénica así como de su incapacidad para leer partituras, lo que limitó su repertorio, pues tenía que aprenderse los papeles "de oído", y sólo en italiano. Sin embargo, hay zonas del repertorio y papeles que son irrepetibles en su voz, sin duda una de las más privilegiadas que se hayan escuchado.

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