EL PASADO DOMINGO, su periódico publicó un artículo del senador por Tenerife del PSOE José Vicente González Bethencourt, donde defiende la entrada del gas natural en la isla como fórmula para solucionar gran parte de las necesidades energéticas de Tenerife. El senador tinerfeño habla de "debate", aunque sinceramente no sé dónde lo encuentra. Ya nos gustaría a muchos poder participar en éste y otros temas de gran relevancia para el futuro sostenible de Tenerife. Sin embargo, como el senador debe saber, la decisión de introducir el gas en la isla está tomada por los de aquí y por los de allá hace ya mucho tiempo; ya existen las empresas encargadas de su explotación comercial y se han aprobado las normas que aparentemente le dan cobertura legal, por lo que no entiendo a qué debate se refiere.
Por otra parte, resulta chocante que el senador por Tenerife y consejero del Cabildo utilice datos que son totalmente falsos para justificar la apuesta por el gas natural. Concretamente, afirma que el "gas natural emite gases a la atmósfera sólo un tercio de los combustibles fósiles como el fuel y el gasoil"; o bien que "existe el criterio mundial de que las reservas de gas natural están garantizadas más de 160 años", entre otras lindezas similares.
Desconozco las fuentes que utiliza el senador, pero las nuestras hablan de no más de 60 años de reservas, con niveles de consumo del 2005. Este dato es crucial cuando hablamos de "garantizar el futuro energético de Tenerife". ¿Qué entiende un defensor del gas natural por futuro sostenible? Igualmente, en el Estudio de Impacto Ambiental de la planta regasificadora de gas licuado de Granadilla, recientemente aprobado por el Gobierno central de su partido, dice que la reducción de CO2 será de tan sólo un 30%. También dice que la planta estará en funcionamiento en el 2011.
En cualquier caso, el reto que debemos asumir para el futuro energético, es la firme decisión de sustituir progresivamente las actuales fuentes sucias y agotables, como son el carbón, el petróleo y el gas natural, por otras realmente limpias y sostenibles, como puede ser el sol, el mar, el viento, la materia orgánica, la fuerza muscular y la reducción de consumos, entre otras. En nuestro compromiso en la lucha contra el cambio climático no cabe decir que tenemos aún reservas de combustibles fósiles para continuar contaminando el planeta durante los próximo 50 ó 160 años; se trata de invertir para evitar las emisiones, no de reducirlas tan sólo un tercio, con daños económicos y medioambientales muy importantes en el caso de Tenerife.
Nos gustaría conocer, por ejemplo, el potencial energético que encierran los más de 12 kilómetros de barreras artificiales que hemos creado en las costas de Tenerife, ya que estos diques y escolleras reúnen condiciones adecuadas para obtener energía del mar según las últimas tecnologías. También deberíamos saber la superficie de edificios aprovechables para obtener energía del Sol; o el potencial energético que encierran los residuos agrícolas y forestales de la isla; el porcentaje de ahorro por cambios en los hábitos de consumo y la adecuación de aparatos domésticos; nos preocupa además la seguridad en territorio volcánico y sísmico, de los conductos de gas desde Granadilla, la apertura de calles y edificios y la localización de los depósitos en las áreas metropolitanas, etc.
Quisiéramos saber, en definitiva, las posibilidades reales de autoabastecimiento energético con fuentes propias, antes de continuar destruyendo nuestro litoral e invirtiendo grandes recursos públicos para no solucionar ni garantizar absolutamente nada a medio y largo plazo.
Ojalá, Sr. Betencourt, exista alguna posibilidad de debate y reconducción de este tema tan vital, aunque, sinceramente, dudamos de que su partido lo permita.
* Miembro de Alternativa
Sí Se Puede
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