EFE, Bruselas
La Comisión Europea (CE) ha pedido a la Autoridad Europea de la Seguridad Alimentaria (AESA) que evalúe los resultados de un estudio británico que vincula ciertos aditivos y colorantes a la hiperactividad de los niños para decidir si impone medidas sobre esas sustancias.
El estudio fue hecho para la Agencia de Control Alimentario británica (FSA) por un grupo de científicos de la Universidad de Southampton, que estudiaron los efectos de los aditivos en las alteraciones del comportamiento infantil en un grupo de casi 300 niños. En él se señala que "el consumo de ciertas combinaciones de colorantes artificiales alimentarios con el conservante benzoato de sodio (E211) puede afectar nocivamente al comportamiento de los niños", explicó la CE.
El conservante E211 está contenido en refrescos como Pepsi Max, Fanta o Sprite, y los colorantes artificiales E110, E102, E122, E124, E129 y E104, están presentes en muchos caramelos y dulces consumidos diariamente por los niños. En el estudio británico, del que se hace eco el diario The Lancet, los expertos detectaron indicios de hiperactividad en niños que habían consumido bebidas con aditivos.
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