ME LAMENTÉ recientemente en este pequeño rincón de que llevaba tiempo que una señalización que había en el tramo de acceso al Puerto de la Cruz no acudía a su puesto de trabajo -es un decir- para que el conductor pudiera elegir seguir la ruta del Botánico o del Martíanez. Y he visto que a la siguiente semana ya estaba en su puesto, como todo un hombre. No voy a autovanagloriarme, como hacen algunos, y a decir que repusieron la referida señalización en su lugar por mí, pero sí quiero hacer una breve reflexión sobre el tema.
Aunque los asuntos sean poco importantes o intrascendentes -en este caso era importante- la autoridad debe oír siempre al ciudadano y dar solución, siempre que pueda, a su demanda. No hay cosas que hable más en contra de una autoridad, que haga oídos sordos a las peticiones de quienes le votó o tienen que votarle. Es como si dijeran "Déjalos que ladren", y ellos siguen en sus bunkers, rodeados de las mayores comodidades y cobrando sus buenos sueldos.
Estoy seguro de que muchos habrán notado la diligencia con que se ha repuesto la mencionada señalización, que, repito, no se debe a mi advertencia, sino que muchas de estas cosas caen en la desidia, y se van dejando para mañana, cuando tantos perjuicios pueden ocasionar. Además dan una buena imagen para el gobernante de turno, del que el extranjero dirá: "Mira qué solícitos y rápidos son aquí para arreglar sus pequeños problemas".
La señalización será perfectamente renovada y visible, lo que, como digo, se nota que estaba ya preparada, pero que a lo peor por esa manifiesta "mandanga" de que hacemos aquí gala, se iba dejando de un día para otro.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD