Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

En público y a conciencia

19/sep/07 01:53
Compartir
Edición impresa .

HASTA NO HACE DEMASIADO TIEMPO, si alguien quería fastidiar a alguien procuraba hacerlo sin que se notara. Una patada en la barriga -o directamente en la entrepierna-, que no dejase marcas comprometedoras, habida cuenta que hoy hasta una trivial riña de vecinos acaba en los juzgados, y no siempre con un mero juicio de faltas. Pero eso era antes. Ahora, y en este país, la moda es agredir con la máxima publicidad posible. Para que se note bien. Lo presencié atónito el otro día. "Donde yo vivo no tengo ese problema", le decía un individuo a otro en medio de una discusión. "Así que jódete". Aclaro que el petulante era un belillo al uso vestido, cómo no, con las inevitables bermudas y las correspondientes cholas hediondas. En ningún caso, un residente en Beverly Hills. De la misma forma, parecen de mal gusto esos machangos que bastantes mentecatos cuelgan en la parte posterior de sus coches, con la frase "conduzco así para joderte". Una broma improcedente, considerando la cantidad de personas que mueren cada semana en las carreteras.

Cada vez me dan más envidia los ciudadanos de algunos países que solemos mirar por encima del hombro, al considerarlos más atrasados que nosotros. De forma concreta, anhelo por una parte la solidaridad entre ellos, y por otra esa forma diplomática que tienen de decir no -porque muchas veces hay que decir no- sin cerrar puertas a un posible entendimiento futuro sobre otros temas. O incluso sobre ese en que no ha sido posible lograrlo de momento. Acaso la pobreza sea un entorno más adecuado para la caridad que la opulencia.

Que la sociedad, y de forma concreta la sociedad española, haya adoptado esta línea de comportamiento resulta lamentable pero se impone la resignación. Se trata, en cualquier caso, de un problema no grave, sino más bien gravísimo, del que alguien debería ocuparse algún día. Aunque no lo creo. Después de todo, los aludes se deshacen cuando ya han causado el estropicio. No cabe la resignación, en cambio, cuando los malos modos, la falta de tacto e incluso el humillar en público y a conciencia lo hace un político. En este caso Pedro Solbes con su desprecio explícito a CC.

Una formación política con representación parlamentaria no es simplemente un nombre condensado en unas siglas, sino la postura ideológica de cuantos ciudadanos le han dado su voto. Por lo tanto, ofender a CC es insultar a sus dirigentes, afiliados y, sobre todo, votantes. Sobraba la negativa del ministro de Economía a consultarlos para intentar un acuerdo previo en los presupuestos, máxime cuando poco antes se había abrazado efusivamente con Román Rodríguez; un don nadie en la política canaria; un traidor a su partido, a cambio de un mísero plato de lentejas: el sonriente apretón de manos de Solbes.

Sea como sea, el ultraje posiblemente no haya sido idea de Solbes. Seguramente se lo ha impuesto su presidente en nombre del talante. Después de haberse aliado con los nacionalistas más radicales, Zapatero considera oportuno alejarse, ahora, de los moderados. De los que siempre le han planteado reivindicaciones para su tierra, pero sin recurrir a rupturas del Estado. Malo, porque aquí hay mucha gente esperando el más nimio motivo para echarse al monte.

rpeyt@yahoo.es

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: