EFE, Puertollano
El colombiano Leonardo Duque, del Cofidis, se saltó a la torera la fama de escaladores de los ciclistas de su país y se impuso al esprint en la decimosexta etapa de la Vuelta a España, disputada a través de 165 entre Jaén y Puertollano, en la que el ruso Denis Menchov mantuvo sin problemas el maillot oro de líder.
Ganó por velocidad a sus dos compañeros de escapada, el ruso Alexandre Kolobnev (CSC) y el español Joan Horrach (Caisse D'Epargne), con un tiempo de 4h.00.39, en una jornada de perfil "rompepiernas" que selló una media de 41,1 kms/hora. A 6 segundos pasaron un grupo con los españoles Koldo Fernández (Euskaltel), David López (Caisse), José Ruiz (Andalucía). El pelotón cerró la jornada laboral a 7.43 minutos del vencedor.
De los favoritos poco se supo. Menchov arrancó otra hoja del almanaques, los opositores ahorraron fuerzas para mejor ocasión, si la hay. Las diferencias intactas.
Una jornada de perfil ondulado con final llano que vivió otro desenlace feliz de una fuga que se fraguó tarde. Después de un primer intento de 6 corredores se formó una fuga de las multitudinarias, con 17 hombres, de esas que garantizan la inmovilidad del pelotón y el éxito entre los aventureros. Se apuntaron en el ascenso al puerto del Parque Natural de Andújar, David López y Joan Horrach (Caisse), Koldo y Diono Galparsoro (Euskaltel), David Herrero (Karpin), Javier Mejías (Saunier), Juan Manuel Gárate (Quick Step), José Ruiz (Andalucía), Aerts, Grabsch, Bertagnolli, Leonardo Duque y Krivtsov.
En la cima de dicho alto el grupo, con el Rabobank al frente, ya rodaba con 4 minutos de retraso. En Sierra Madrona (km 102) la fuga alcanzo otro par de minutos de renta. El Rabobank pasó a marcar el ritmo sin la menor preocupación para el líder Denis Menchov.
En buen entendimiento de la tropa se rompió a 25 kms de meta, luego empezaron los palos, buscando estrategias. Horrach, Duque, Kolobnev y David Herrero seleccionaron el grupo de pretendientes. El ciclista del Karpin cedió pronto y perdió el tren definitivo, el que llegaría a la estación de la victoria, en la cálida ciudad manchega de Puertollano, donde hace dos años Petacchi se lució.
El trío de cabeza puso la quinta velocidad, con los perseguidores en furibunda persecución. Apenas 15 segundos de ventaja, casi nada con 10 kilómetros por delante. Pero no hubo manera. Tres buenos rodadores, incluido el colombiano se iban a jugar la gloria. A 3000 metros de meta demarró Duque, sin éxito, luego Kolobnev, con idéntica suerte.
La recta de meta se convirtió en juez de la refriega. Marcaje. Vistazos de reojo. Los perseguidores a tiro de piedra. Había que despegar. Y se animó Leonardo Duque para cambiar "el cuento" de que los solo saben subir puertos para anotarse el triunfo final.
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