ES SORPRENDENTE que el Barranco de Masca se encuentre "cerrado" por los efectos del incendio, según el Ayuntamiento de Buenavista del Norte. ¿Es posible cerrar un barranco al tránsito, con un camino de uso público que discurre por su cauce, porque lo diga un ayuntamiento? Pues parece que sí. ¿Es legal? Pues no, salvo que se busquen excusas (dudosas) desde el punto de vista de la seguridad. En todo caso, no existe ninguna norma legal que apoye cualquier tipo de sanción que intenten ponernos por caminar por ese barranco de forma libre. El ayuntamiento explica que, al haberse quemado el puente del inicio del camino, no se puede hacer el resto del sendero que nos conduce por uno de los paisajes más bellos de Canarias hasta la playa de Masca.
Algún avispado pensará que por esa regla de tres debería prohibirse el paso por los cientos de barrancos insulares, laderas o degolladas en las que no existe ningún tipo de puentes ni nada que se le parezca. De la misma manera, es innecesario recordar que muchos tinerfeños bajábamos el barranco antes de que existiera ese malogrado puente. Teníamos que atravesar un estrecho tablón bamboleante ayudándonos de un cable de acero a la altura de la cabeza. Es importante recalcar que la naturaleza no necesita de puentes, escaleras, pasamanos, etc. que alguna administración, de vez en cuando, se empeña en colocar de cualquier manera y en cualquier lugar, impactando en el mismo medio que dice querer proteger.
Un paraje natural no es ni tiene que ser un área recreativa. Lo que sí puede hacer el ayuntamiento es recomendar que no se baje, pero teme -con razón- que si lo dice de esa forma nadie le haga caso. Por otro lado, Masca, con puente o sin él, está muy lejos de ser un itinerario seguro por la cantidad de desprendimientos que se producen en cualquier momento pero, sobre todo, con lluvia. Desprendimientos que han llegado a causar muertes no hace mucho tiempo.
La verdadera razón del cierre de Masca, que reconocen con discreción en el propio ayuntamiento, es que se quiere "controlar" y "regular" Masca, eufemismos que esconden básicamente "cobrar" y "recaudar", es decir, convertir un espacio natural de enorme singularidad en un parque temático, y de esa manera ayudar a sanear las sufridas arcas municipales. El discurso público del alcalde es que esta medida está tomada de forma conjunta con las tres administraciones, sin embargo en el Cabildo y el Gobierno de Canarias me confirman -lo que ya sabía con anterioridad- que es una decisión municipal y que ellos no tienen nada que ver. Diluir la responsabilidad es una buena estrategia, aunque fácil de contrastar y de desmontar. De esta manera se evitan responder ante el creciente enfado de las empresas vinculadas al descenso del barranco, las empresas de "trekking", los barcos que recogen a los senderistas, etc., el resto de ciudadanos les damos igual porque apenas protestamos por este tipo de prácticas abusivas. Y se preparan para abrir el barranco con un nuevo "sistema de control de accesos".
Un concejal de Buenavista añade otra razón: "La gente de Masca ve pasar un río de gente que no deja dinero". Se agradece la sinceridad, por lo menos. Este discurso es antiguo y no es nada fácil de resolver, para ser honrados. Tiene que ver con la estructura económica del archipiélago, donde los municipios turísticos, con sol y playa, disponen de presupuestos "saudíes", mientras el resto apenas sobreviven con lo puesto. Las administraciones supramunicipales, léase cabildos o Gobierno, deben resolver estas desigualdades a través de su mayor capacidad inversora y de una planificación global, siendo solidarios los más ricos con los más pobres. Si esto no ocurre, los ayuntamientos se "buscan la vida", y como en este caso retroceden a siglos pasados para cobrar fielato por pasar por su territorio a los turistas y locales.
Es evidente que al ayuntamiento de Buenavista del Norte no le preocupa el medio ambiente del Barranco de Masca, igual que al ayuntamiento de San Andrés y Sauces no le importa Marcos y Cordero, más allá de una fuente de financiación extraordinaria. Si fuera cierto que la preocupación de la corporación es el impacto que genera una afluencia desmedida de visitantes, basta con poner un tope de visitantes al día y ya está, un númerus clausus, como se hace en otros lugares de España. Pero no, se empeñan en poner la casetita, un cuerpo de guías, un folleto y, en definitiva, cobrar todo lo que se pueda y convertir un espacio natural en un parque de atracciones.
Otra cuestión adicional y no menos importante: al controlar el acceso y la seguridad del barranco mediante una tasa el ayuntamiento adquiere una responsabilidad en caso de accidente, si se demuestra que el mantenimiento del sendero no es el correcto. El accidentado podrá pedir indemnización y denunciar a la administración por negligencia. Existen precedentes legales y sentencias que dan la razón al denunciante.
Siempre nos quedarán los cabildos, espero. El de La Palma dice que no tiene nada que ver con el asunto de Marcos y Cordero y el de Tenerife, ídem con Buenavista, a pesar de ser dos corporaciones fuertes y eficientes en gestión ambiental. En el caso de Tenerife no se nos debe escapar que son momentos delicados, porque aún queda "shock postraumático" del gran incendio y se prefiere evitar cualquier tipo de confrontación en un lugar tan paradigmático como Masca. En todo caso, sería deseable y necesaria una respuesta más clara y contundente de las corporaciones insulares cuando los municipios invaden sus competencias, como es la gestión de los espacios naturales, aunque sea en una zona quemada.
En conclusión, ¿qué podemos hacer para luchar contra este tipo de malas prácticas de la administración que -afortunadamente- no abundan demasiado? Pues seguir caminando por los miles de kilómetros de senderos y caminos que aún conservamos en Canarias y extender la idea al resto de nuestra sociedad de que se trata de un patrimonio común de todos y de todas, del que no puede apropiarse ningún ayuntamiento o gobierno con impunidad y alevosía para hacer caja. Y puestos a elegir, yo me voy a caminar a Masca este fin de semana, ¿me acompañan?
*Vicepresidente de la
Federación Canaria de
Montañismo. Miembro del Comité Técnico Nacional de Medio Ambiente de la FEDME
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