COLPISA, Madrid/Oviedo
El Rey terció en el debate sobre la vigencia de la institución que representa y lo hizo con una rotundidad inusual. Don Juan Carlos recordó que "la monarquía parlamentaria" ha proporcionado a España "el más largo periodo de estabilidad y prosperidad en demo- cracia" de su historia. El jefe del Estado evitó mencionar los recientes incidentes antimonárquicos, pero de forma implícita los contrapuso a la importancia de valores como "el entendimiento y respeto mutuos, tolerancia y libertad" que posibilitan "la convivencia democrática".
No es habitual que el Rey irrumpa en la escena política, pero lo hizo ayer durante la apertura del curso universitario en Oviedo con una declaración laudatoria del papel jugado por la monarquía en los últimos 32 años. Unas palabras pronunciadas en medio de la ofensiva de sectores republicanos minoritarios que han protagonizado la quema de fotografías del Rey y la Familia Real en Gerona y Barcelona. Incluso en la capital asturiana, un reducido grupo de manifestantes increpó ayer a los Reyes y llegó a mostrar algunas banderas republicanas a la llegada de Don Juan Carlos y Doña Sofía a la Universidad.
En el ámbito institucional, ERC ha planteado en el Congreso que se despoje a Don Juan Carlos de su condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas en beneficio del presidente del Gobierno. También desde algún medio de comunicación ligado a la Conferencia Episcopal se ha reclamado la ab-dicación en favor del Príncipe de Asturias.
El jefe del Estado sostuvo ante unos 600 invitados al acto celebrado en el patio central de la Universidad de Oviedo que España atraviesa "el más largo periodo de estabilidad y prosperidad en democracia" gracias al "modelo de monarquía parlamentaria que sustenta nuestra Constitución". Para prolongar este éxito, el Rey instó a los presentes, entre ellos 35 rectores, a "formar jóvenes comprometidos con los valores de la convivencia democrática, del entendimiento y del respeto mutuo, de la tolerancia y de la libertad".
Los 30 años ininterrumpidos de democracia no tienen parangón en la historia de España. Con Alfonso XII, bisabuelo de don Juan Carlos, el sistema democrático tuvo una vigencia de diez años, de 1875 a 1885; mientras que con su abuelo, Alfonso XIII, la vida parlamentaria se prolongó durante poco más de dos décadas, de 1902 a 1923, y fue interrumpida por la dictadura de Primo de Rivera, que se enseñoreó del poder durante siete años y precipitó en 1931 la proclamación de la República y el exilio del monarca.
PSOE y PP, coincidentes
Los dos partidos mayoritarios secundaron las palabras del Rey. El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, dijo compartir las manifestaciones del monarca, si bien puntualizó que "cuando alguien ataca al jefe del Estado desde medios de comunicación se considera libertad de expresión (en alusión a la emisora de radio ligada al obispado), y cuando lo hace un grupo minoritario se consideran ataques a la Corona".
Blanco reclamó a todos "respeto por la figura del Rey, que tiene el máximo respeto del PSOE", pero no quiso explayarse más porque los socialistas creen contraproducente alimentar un debate que, según fuentes del partido socialista, es "ficticio" y "se ha magnificado". Fuentes gubernamentales comparten este criterio y lamentan la postura del PP al acusar de tibieza al Ejecutivo porque ese tipo de actitudes sólo aviva la polémica.
El secretario general del PP, Ángel Acebes, se mostró "completamente de acuerdo" con las expresiones del Rey. Acebes señaló que "es absolutamente cierto que desde la transición y con la monarquía hemos vivido uno de los periodos de más estabilidad en España" y, en consecuencia, "no puedo estar más de acuerdo con esas palabras".
La escalada de actos antimonárquicos comenzó el 13 de septiembre, cuando un grupo de radicales quemó fotos del Rey en Gerona, ciudad que visitaban ese día los Reyes, unos incidentes que se repitieron el 22 de septiembre. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ordenó identificar a los autores y dos de ellos han sido imputados por un delito de injurias graves a la Corona, penado con entre seis meses y dos años de cárcel.
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