... Resulta ya tópico -y hasta se podría decir que facilón- que los medios de comunicación critiquen a los Gobiernos con la fórmula de confrontar sus política más desafortunadas, en algunos casos hasta surrealistas, con las carencias básicas y los problemas más acuciantes que sufren los gobernados. Sí, está muy manido. Pero es que en Canarias ambas realidades, la que imaginan quienes nos gobiernan y la que muestran los datos, se encuentran tan distantes y nos lo recuerdan tan a menudo sus protagonistas que no se pueden dejar sin comentar situaciones tan absurdas. Por ejemplo, la que se dio ayer en el Parlamento de Canarias.
... Casi al mismo tiempo en que el consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno canario, José Miguel Ruano, hacía su enésimo canto a la necesidad de la policía autonómica -esa entelequia que sólo podría tener atisbos de realidad en caso de que Rajoy ganara las generales de 2008 y que en ese caso se convertiría en un nuevo y enorme gasto para las arcas autonómicas- el Diputado del Común desgranaba su deprimente informe anual, que refleja el pésimo funcionamiento de los servicios de las administraciones y el poco caso que le hacen éstas a quien se queja en nombre de los ciudadanos. Un ritual inútil, bien a pesar de su protagonista, según el Estatuto de Autonomía, un alto comisionado del Parlamento. Por cierto, y aunque ya se haya desvelado el informe antes, hay que recordar que el Diputado del Común volvió ayer a destacar la sanidad y la justicia como los servicios que peor funcionan, sin olvidar detalles como que la Dirección General de Comercio no atienda las quejas de los consumidores. Por otra parte, el total de quejas presentadas el año pasado al Diputado asciende a 1.569, unas 500 más que el anterior. Es decir, vamos a peor.
... Pero que el representante del pueblo para hacer frente a los abusos del poder denuncie cada año los mismos problemas sin que solucionen no es lo peor de esta realidad tan distinta que los políticos no quieren ver. Existen multitud de parámetros sociales y económicos donde el Archipiélago está en pésimas condiciones. Algunos de ellos nos los recuerdan los propios organismos del Estado o de la Comunidad Autónoma cada cierto tiempo: Canarias está entre las regiones con menor nivel de renta y con índices de pobreza propios de un país subdesarrollado; el analfabetismo funcional y el fracaso escolar son alarmantes; la capacidad de ahorro de las familias (ahora, somos los primeros en morosidad), de las más bajas; el nivel de formación (con su inseparable secuela, el alto índice de paro), de los peores... Y la lista podría seguir. Mientras tanto, Ruano hablando de lo necesaria que es una policía autonómica en Canarias.
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