HA SIDO MI AMIGO y colega Andrés Chaves, probablemente, quien más se ha ocupado en estas páginas y en otros medios de la relación de la célebre novelista -maestra insuperable del misterio- Agatha Christie con Canarias y, más concretamente, con Tenerife y con el Puerto de la Cruz, donde estuvo en 1927. De esto sabe él mucho más que yo, por supuesto. Acaso hayan sido los escritos y la insistencia de Andrés -eso supongo- los impulsores de que, ahora, dentro de muy poco, se le brinde a la escritora un homenaje en la ciudad turística norteña y que hasta se le vaya a erigir allí un busto.
Ciertamente, doña Agatha refleja en algunas de sus páginas sus vivencias isleñas y deja en ellas descripciones exactas de lugares, como Sitio Litre, de clara identificación. Pero, curiosamente, ahora releo una de sus obras y resulta que me había olvidado de una de sus narraciones decididamente ubicada en estos peñascos, con topónimos incluidos y detalles de lo más específicos. Transcurre en Gran Canaria y es uno de los relatos incluidos en el libro "Miss Marple y trece problemas", la primera incursión de la anciana y bondadosa detective aficionada en el terreno de la resolución de enrevesados enigmas. El cuento -que hace el capítulo VIII del volumen- se titula "La señorita de compañía" y cuenta la aventura de dos ciudadanas británicas, una acaudalada dama y su acompañante, que llegan a pasar una temporada a la Isla y se alojan en el hotel Metropol, "el principal de la ciudad de Las Palmas", puntualiza el personaje encargado de contar la historia, un tal doctor Lloyd, también inglés que se establece en el Archipiélago por razones de salud.
El meollo de la situación, el clímax del suspense tiene como escenario la playa de Las Nieves, aunque no se nombra el lugar donde está enclavada, Agaete. Allí, una de las protagonistas muere ahogada y no voy a chafarles ni la trama ni la solución, por supuesto. En ese mismo cuento se habla de Tenerife, al principio, y como para situar al lector en el ámbito geográfico donde se van a desarrollar los acontecimientos. El ya mentado doctor Lloyd charla con un grupo de amigos:
-No sé si alguno de ustedes conoce las Islas Canarias -dice.
-Deben de ser maravillosas -responde una joven actriz de escasa sesera-. Están en los mares del Sur, ¿no?... ¿O están en el Mediterráneo?
El dislate cae en el vacío. Otro de los presentes, un coronal retirado, asiente:
-Yo las visité camino de Sudáfrica. Es muy hermosa la vista del Teide, en Tenerife, iluminado por el sol poniente.
Bueno. No sé si esta información interesará a los organizadores del agasajo portuense a la escritora. Seguramente ya están al tanto de todo lo que aquí cuento. Pero, el lector de esta columnilla acaso, no. Y, como mínimo, le resultará, o eso espero, instructivo y curioso.
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