EN LA PALMA se está consolidando el enoturismo, una fórmula de turismo que gira en torno a la cultura del vino y que, como en este caso, suele servirse de rutas guiadas en las que el visitante conoce de primera mano los pormenores de bodegas, denominaciones de origen, formas de elaboración de los caldos, etc. En tres meses de "rodaje" que tiene la experiencia, 160 personas han recorrido, los sábados y en grupos reducidos, estos itinerarios que aprovechan otros elementos de interés de los lugares por donde pasan, como los culturales, turísticos y agronómicos, para hacer más atractivo el recorrido. Se trata, pues, de una iniciativa dirigida más bien a un mercado reducido, pero muy interesado en lo que va a conocer, compuesto por personas capacitadas para difundir las excelencias de los vinos que catan y ven elaborar pues entre ellas hay, por ejemplo, guías e informadores turísticos o monitores de ocio. En todo caso, la cultura del vino es el motivo principal de estas rutas guiadas y el resto es un aliciente más.
Ciertamente, La Palma puede presumir de buenos caldos, aunque las producciones no sean tan abundantes como para llegar a los mercados más lejanos y se consuman en las propias Islas. Y lo mismo puede decirse de La Gomera, El Hierro, Tenerife -con un volumen de producción que sí da para exportar- y Lanzarote; no pueden, en cambio, hablar de vinos Fuerteventura, que carece del cultivo de la vid por sus poco propicias condiciones naturales, y Canaria, que apenas produce unas barricas de un mosto más avinagrado que otra cosa. Aunque, eso sí, allí saben venderlo a quien esté dispuesto a escucharlos. Por ejemplo, hace unos años, siendo presidente de Canarias Adán Martín, en el tradicional almuerzo navideño con los medio de comunicación, se coló uno de estos mejunjes que todavía hoy le está produciendo acidez de estómago a más de un asistente.
Encima, en aquel encuentro, algunos de los representantes de la prensa canariona aprovecharon para alardear de las recién estrenada circunvalación de Las Palmas, contando los pormenores con cierto regodeo y desprecio hacia los colegas de otras islas que no han recibido, ni de lejos, semejantes mimos del Gobierno autónomo. Allí los periodistas tinerfeños, gomeros y de otras partes tuvieron que escuchar a sus compañeros de mesa de Las Palmas lo impresionantes que son sus infraestructuras, sin importarles que esas enormes inversiones acabaran con el presupuesto para obras en otros lugares.
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