COLPISA, Madrid
Estrategia defensiva: de acusados a víctimas. Al igual que hicieron la semana pasada los máximos responsables de Gescar- tera, el principal captador de clientes de la agencia de valores sostuvo ayer ante el tribunal que la desaparición de 50,22 millones de euros le ha afectado en su propio bolsillo. Aníbal Sardón, para el que la Fiscalía pide 11 años de cárcel, defendió que no sólo no se llevó tres millones de euros de los fondos de los clientes, sino que él y su familia han perdido un millón que invirtieron. A esta cantidad sumó otro medio millón que pagó a Hacienda por plusvalías que nunca recibió.
El acusado, que a través de la sociedad AGP captó a buena parte de los mayores inversores de Gescartera, trató de convencer a los jueces de que desconocía el funcionamiento de la agencia. "Si hubiera tenido la más mínima sospecha, créanme, no soy muy listo, pero hubiera retirado mi dinero", dijo. El comercial recordó que gran parte de sus familiares y hasta 30 "amigos personales" habían confiado su dinero a la sociedad por recomendación suya. Incluso culpó a la Administración de su situación. "La agencia es-taba inscrita en la CNMV y creer en las instituciones es lo más importante para un país".
Sin respuesta
Sardón contestó al interrogatorio con una lentitud propia de quien ha memorizado una lección, y no fue capaz de dar respuestas solventes a las preguntas más comprometidas del fiscal. Vicente González Mota le puso en un serio aprieto al mostrarle un cuadro incautado en la sede de AGP en el que aparecen una serie de inversores (como la mutualidad de la Policía o la Seguridad Social de la Armada), los intereses, la tasa real, la diferencia y, al final, unas cantidades asignadas a las siglas A.S.A. y A.C.F, que se corresponden con sus iniciales y las de Antonio Camacho.
El fiscal acusó a Sardón de repartirse con el dueño de Gescartera una parte de los fondos de los clientes que captaba. "Es un supuesto, hicimos el cuadro porque había gente en Gescartera que decía que no éramos rentables, y las siglas pueden corresponder a AGP y Gescartera", esgrimió el acusado de manera poco creíble. Tampoco explicó de forma convincente por qué escribió en un documento "Antoñito, te adjunto las condiciones reales" ni por qué en sus contratos como cliente de Gescartera está borrada la fecha con tipex y aparece una fecha falsa sobreimpresa.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD