Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

La gran estafa

28/oct/07 01:35
Compartir
Edición impresa .

LO PRESENCIÉ hace pocos días en un aparcamiento. Una señora esperaba a que un señor retirase su coche para estacionar ella el suyo. Cuando parecía que el caballero ya salía, debió recordar que olvidaba algo, pues cerró la puerta y volvió sobre sus pasos. "¿Va a tardar mucho?", le preguntó la conductora. Posiblemente estaba cansada de dar vueltas sin encontrar un hueco. "¿Y a usted qué le importa?", respondió, malencarado, su circunstancial interlocutor. Lo curioso es que parecía una persona de clase media con formación decente; quizá un profesional liberal acostumbrado a modales correctos.

Existen bastantes razones para explicar un comportamiento a todas luces incívico o, cuando menos, poco cortés. Al margen, por supuesto, de que cualquiera puede levantarse de vez en cuando con el pie izquierdo, salvo el Terminator que lo hace a diario. Acaso influya algo el hecho de que en estas Islas circulen 300 coches por cada kilómetro de vías transitables. Nadie niega los efectos de semejante saturación, aunque tampoco parece excesivo pensar en el fracaso generalizado de lo que pretendía ser la España del talante. Porque a la vuelta de casi cuatro años de legislatura progresista, cordialidad entre los españoles hay muy poca.

¿Quién crispa la convivencia?. Según el PSOE, el PP; según el PP; el PSOE; y según los nacionalistas, los partidos estatales por no comprender que un país no debe dirigirse desde la capital sino desde las periferias. Los unos por los otros, la casa sin barrer. Quizá sea más adecuado hablar de una sociedad enferma, tal vez a estas alturas desahuciada. Una idea que ya perfiló Ortega en "España invertebrada" y "La rebelión de las masas". Lo malo es que hoy no se lee ni el Pulgarcito. No leen, sobre todo, los adolescentes y jóvenes, que a la vez son las víctimas de la mayor estafa social perpetrada jamás en la historia de este país. Desfalco del que de momento nadie se preocupa porque disfrutamos de cierto bienestar económico. Como señala Antonio Burgos, aquí no ocurre nada mientras la cerveza esté bien fría, las gambas sean blanquitas y podamos escaparnos de puente cada mes y medio. ¿Qué ocurrirá cuando todas esas maravillas sigan existiendo pero no tengamos dinero para acceder a ellas? Puedo imaginarlo, como cualquiera de ustedes, aunque prefiero esperar y ver la película -a la fuerza un film tragicómico- de lo que nos espera. Celuloide, y eso es lo peor del guión, que tiene como protagonistas a esos jóvenes y adolescentes a quienes se les está hurtando el futuro con falacias convenientes para los intereses de determinados políticos -malos políticos, cabe precisar-, pero que merman gravemente el cúmulo de recursos que ellos van a necesitar en las batallas cotidianas. Jóvenes y adolescentes a los que se les inculca molicie en vez de esfuerzo, televisión estúpida como sustitutivo de lecturas recomendadas, comida basura en lugar de alimentación sana, juegos de consola antes que deportes al aire libre, contestación y malos modos como alternativa al imprescindible respeto hacia padres y profesores y, en definitiva, una banalidad por doquier que sólo conviene a quienes los están convirtiendo en marionetas sin capacidad de raciocinio para manipularlos mejor. Y todo esto a cuenta de una mala contestación en un aparcamiento. Aunque también se dice que el aleteo de una mariposa en África puede desencadenar un huracán en el Caribe.

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: