COLPISA, Valencia
¡España!, ¡España!, ¡España! y así en incontables ocasiones atronó la sonara palabra de la nación en el recinto abarrotado de la feria de muestras de Valencia donde se apiñaban unas 12.000 personas. La pronunció el candidato, con cadencia regular a lo largo de todo su discurso, y la coreó con fervor contagioso el público que rugía a cada invitación del orador y agitaba miles de banderas españolas, valencianas y de las gaviotas del PP. Mariano Rajoy logró así convertir el mitin de su presentación como aspirante a la Presidencia del Gobierno en un acto de exaltación nacional, en el que el líder apeló a los sentimientos de los suyos, se apoyó en los principios más tradicionales del PP y a Aznar, pero dijo que también pedirá el voto de la izquierda para defender la unidad de España.
El presentador-animador no había hecho más que presentarse y ya estalló entre la audiencia el primer "¡Viva España!" al que más tarde seguirían otros, que también coreó el propio Rajoy.
El presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, y la alcaldesa de la ciudad del Turia, Rita Barberá, cumplieron como teloneros de lujo y prepararon el mensaje de su líder. "España te necesita", proclamó Camps.
Rajoy explicó su candidatura como un reto personal -"Sólo me ha traído hasta aquí el amor a España"- y la respuesta a una demanda de la sociedad para "liderar las ganas de cambio". Prometió asumir el reto desde "la moderación y la tranquilidad", con "sentido común" y a través de "un nuevo consenso" porque se propone ser "un presidente de todos y para todos". Incluso anunció que pedirá "la confianza a quienes votaron a la izquierda en el pasado" con la pretensión de "sumar voluntades" y garantizar así la unidad de España.
Pero el líder de los populares se centró más en garantizarse la adhesión de sus seguidores que buscar en otros caladeros y eligió para tan emblemática ocasión un discurso prácticamente monocolor. Aunque mencionó de pasada distintos asuntos de su programa de gobierno, concentró toda la atención en "las convicciones" del partido, la filosofía política con la que el PP cree que logró la mayoría absoluta en el 2000. Reivindicó su participación en los gobiernos de Aznar e hizo suyo el título que puso su mentor a uno de sus textos de pensamiento político y Rajoy también defendió "la España que yo quiero".
España, una y no 51
En perfecta sintonía con el libro del ex presidente del Gobierno, la unidad de la nación fue la piedra angular de su oferta política para estas elecciones hasta el punto de que llegó a prometer que defenderá "hasta el último aliento que la soberanía nacional es única e indivisible". En ese momento, los gritos de sus más apasionados seguidores corearon la vieja consigna: "España una y no 51".
"Ya es hora de poner cordura en esta subasta de soberanismo", les dijo Rajoy y cosechó más aplausos. "No creo que estemos en deuda con los nacionalismos", recalcó y se mostró dispuesto a seguir "conviviendo" con los nacionalistas aunque prefirió la unidad del PP con la izquierda que protagonizó la transición. "Lo hago porque tenemos que estar unidos los que creemos que la unidad de España no puede romperse por quienes no quieren saber nada de ella".
Al mismo tiempo, disputó la autoridad moral a una izquierda "que no ha sido capaz de mirar con honradez intelectual a su pasado" tras conocerse lo que había detrás del Muro de Berlín, pero no quiso dedicar un minuto a criticar al Gobierno de Zapatero.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD