Según recoge una web, Fray Félix de la Virgen del Carmen manifestó ser una persona muy virtuosa desde edad temprana. "Con su buena índole, pacífica y tranquila, emprendió la carrera de la santidad con el mismo entusiasmo que los estudios sacerdotales. Era un religioso que daba valor a ambas cosas, la santidad y la ciencia. La primera, como fin primordial de su vida y vocación, cosa que en ningún momento descuidó y la segunda como algo que le ayudaba poderosamente a conseguir la santidad. Además, parece que era como algo connatural a él cierto prurito y pujes de intelectualidad, de ser escritor, predicador y hombre de letras. Tenía, juntamente con la vocación religiosa, vocación de intelectual. En la irradiación benéfica de sus virtudes se encontraba la razón del aprecio que todos sentían por Fray Félix".