COLPISA, Madrid
Las víctimas del 11-M acogieron con decepción, rabia y muchas lágrimas el fallo del tribunal sentenciador. Para ellas fue una jornada agridulce, porque que la tan esperada Justicia, por la que han luchado tres años y medio, fue menos severa con los verdugos de lo que querían y esperaban. "Han matado a mi hijo y ahora se ríen de él". "¿Qué mierda de Justicia es ésta?". "He enterrado a mi padre, y estas penas son más flojas que las que le meten a cualquiera por pasar hachís", fueron algunas reacciones.
Los afectados tampoco entienden que "El Egipcio" y la familia Toro se vayan de rositas. "No puede haber dos varas de medir y no puede ser que los asesinos anden sueltos", proclama "en caliente", recién salida de la sala con los ojos encendidos por las lágrimas Pilar Manjón. "Recurriremos ante el Tribunal Supremo", subrayó la mujer que durante estos tres años y medio ha encarnado el sentir de las víctimas. Lo hizo después de abrazar a otros afectados que lloraban a mandíbula batiente.
La mañana estuvo cargada de emociones en el pabellón de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo, a donde acudieron casi dos centenares de víctimas que desde las ocho se agolparon a la entrada del recinto. Había entre ellas personas que viajaron en los trenes de la muerte y que aún sufren secuelas físicas y psíquicas, junto a padres, madres, hijos y hermanos de los asesinados. Su nerviosismo ya era visible en el momento en que accedieron al edificio, y se acentuó según transcurría la mañana.
Desilusionados
Las víctimas vivieron con ilusión el primer acto de la vista, que duró hasta que el presidente ordenó un receso. Para entonces, sentían que los jueces les habían dado la razón en cuanto al fondo del caso: la verdad judicial establecería que el 11-M fue un atentado islamista en el que no participó ETA, y que los argumentos que sustentaron la "teoría de la conspiración" sólo eran patrañas.
La decepción mayor llegó cuando el juez leyó las condenas, que sólo fueron todo lo severas que deseaban con tres de los acusados. "Nos ha sorprendido ingratamente", señaló desilusionado a la salida de la sala Jesús Ramírez, vicepresidente de la principal asociación de afectados. "Son condenas muy suaves para la brutalidad que ha supuesto este atentado, esto no puede dejar satisfecho a ninguna víctima ni a la sociedad", señaló.
Pilar Manjón compareció ante los medios e insistió en que "las condenas nos parecen cortas". Pese a todo, explicó que "me siento contenta, porque este es el primer paso que queríamos dar". "Mi hijo esta noche no va a volver, pero ha quedado claro que el atentado lo cometieron islamistas yihadistas, que es lo que hemos defendido".
Minutos después, los culpables salieron del lugar rumbo a la cárcel en furgones de la Guardia Civil. "Hijos de puta" y "asesinos", fueron las últimas palabras que les dedicaron las víctimas y ciudadanos a la salida del recinto.
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