1.- Unas obras a deshora para reparar las consecuencias de un accidente en la curva de La Baranda (El Sauzal) causaron horas de retraso a los automovilistas, el pasado martes, a las diez de la noche y hasta entrada la madrugada. Esa misma tarde, las colas fueron de cinco horas, tras el siniestro sufrido por un camión y varios automóviles, ocurrido en el citado lugar. El Cabildo, organismo encargado de mantener las autopistas, debería controlar mejor la actuación de la empresa concesionaria del mantenimiento de la TF-5. A la hora en que tres operarios reparaban desperfectos en la mediana, el tráfico era muy denso y la gente regresaba de sus trabajos. Hasta la una o las dos de la madrugada no pudieron llegar a sus hogares. Justamente entonces es cuando se tenían que haber acometido los trabajos de reparación. Yo sufrí el atasco; estoy hablando como testigo presencial.
2.- Los coches nos devoran y las carreteras tinerfeñas están, en general, bien mantenidas. La autopista del Sur necesita una urgente repavimentación, desde Güímar a Los Cristianos. Ya empieza a sentir su vejez. La del Norte se encuentra muy bien conservada, pero el otro día se pifió la empresa encargada de su mantenimiento. Los pacientes usuarios, miles, sufrieron las consecuencias de una pésima planificación. Me gustaría decírselo a la cara al encargado del grupito -tres operarios, repito- de la reparación del muro de la mediana. No es normal trabajar cuando el tráfico es muy denso y la gente regresa, cansada, a casa. Me fijé en los rostros de los atascados: de cabreo y de agotamiento al mismo tiempo, que se transformaban en ira cuando llegaban al cartel final de obras y veían a aquellos tres que provocaban el colapso. Y ni una pareja de la Guardia Civil en el lugar para agilizar la circulación. Un caos.
3.- Claro que la gente aprovechó para darle al móvil a modo. No había ni un solo conductor -yo no manejaba- que no utilizara su teléfono, con el tránsito parado, para hacer sus llamadas. Qué sería de nosotros sin el celular, uno de los grandes inventos de los últimos veinticinco años. En fin, que el Cabildo tire de las orejas a los responsables de una empresa que el pasado martes no se lucieron precisamente. Gracias al móvil, sin embargo, los usuarios pudieron decir en su casa que llegarían tarde.
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