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Polvo eres y en polvo te convertirás

Cada vez son más los canarios que se decantan por la cremación antes que por ser enterrados. No hay distinción entre grupos de edad. Las urnas y los relicarios permiten a los familiares tener más cerca a sus seres queridos e incluso hay depósitos ecológicos. La incineración es más limpia, económica y no contamina.
1/nov/07 02:01
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CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife

Libros, poesías y canciones han hecho referencia en multitud de ocasiones a lo corta que es la vida y la cercanía de la muerte, pero la diferencia es que existen múltiples formas de afrontar la muerte.

El incremento de cremaciones -cuyo precio medio es de 450 euros- sobre los enterramientos es una nota predominante en los cementerios que disponen de hornos crematorios como los de Servisa y Santa Lastenia, en Santa Cruz de Tenerife.

Ismael Noda, gerente de Servisa, comenta que en 1991 se abrió el tanatorio, aunque fue en 2002 cuando se instaló el horno crematorio de que disponen las instalaciones en la actualidad. Noda recuerda que en 2002 ya se incineraban unos 700 fallecidos al disponer el cementerio de Santa Lastenia de dos hornos crematorios. Tras la puesta en marcha del de Servisa la cifra aumentó en 2006 hasta 1.800 incinerados".

El gerente de Servisa asegura que en Europa y, en concreto, en otras provincias españolas las incineraciones eran mucho más habituales que en Canarias donde por la tradición que existe en las Islas se prefería un enterramiento a una cremación. Generalmente, las personas de mediana edad son más proclives a las cremaciones, pero depende mucho de las creencias y las costumbres de cada familia. Los tiempos han cambiado y ya las tradiciones no pesan tanto. Las familias se evitan tener que acudir a los cementerios cada año y el no saber qué hacer con los restos pasados los cinco años de alquiler del nicho donde han sido enterrados. "Nos hemos encontrado con familias que transcurridos los cinco años solicitan que incineren los restos", dice Noda.

El último adiós.- El precio del nicho más la lápida supera el coste de la incineración en sí. En condiciones normales, el 99% de las familias tienen la posibilidad de despedirse de su familiar en una sala habilitada para tal fin antes de que se lleve a cabo el proceso de la incineración. En dicho recinto y a través de un cristal pueden ver cómo los empleados del tanatorio introducen en el horno la caja a la que le han quitado la tapa y los elementos metálicos y es introducida en el horno. No todas las personas que han perdido un familiar y escogen la cremación son partidario de ver cómo son introducidos en el horno y prefieren no tener esa imagen como la última de su ser querido. La primera cremación del día tarda más al estar el horno frío y puede alcanzar entre 500 y 600 grados centígrados por lo que tardan unas dos horas y media.

Limpio y no contamina.- La cremación es un sistema limpio, no contamina, el coste es inferior y los miembros de la familia se pueden llevar en las urnas o en los relicarios una parte de las cenizas como recuerdo, aunque hay otros que disponen de nichos en el cementerio y depositan allí las cenizas en los vasos que entrega el propio tanatorio o en urnas mucho más sofisticadas y peculiares. Los hornos están sujetos a revisiones que realiza la Consejería de Industria garantizando que los humos no contaminan ni presentan riesgos para el ser humano.

Urna, relicario y diamante.- Dado que existe una gran demanda de incineraciones se ha abierto la posibilidad a los familiares de los fallecidos de que puedan escoger no sólo ya la caja en la que van a ser velados, sino también el tipo de recipiente donde guardar sus cenizas. La variedad es grande y se pueden ver desde pequeños relicarios que tienen formas de una especie de polvera hasta un depósito parecido a un pintalabios. Las urnas varían de tamaño e incluso hay algunas que son ecológicas, ya que si son arrojadas al mar se deshacen tal y como comentó a EL DÍA , el gerente de Mémora Carlos González. El Tanatorio Santa Lastenia del Grupo Mémora utiliza los dos hornos crematorios del cementerio y la incineración ronda los 512,28 euros. Los vasos con las cenizas que son más sencillos cuestan 20 euros.

Por otra parte, el Grupo Mémora pone a disposición de los familiares del difunto la posibilidad de disponer de un diamante de dos miligramos con un certificado de garantía. Para ello sólo hace falta dos gramos de pelo. El coste es de 1.200 euros el más barato.

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