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La luz del recuerdo

Esta noche, cuando los punteros del reloj traspasen las 12, se entrará en el Día de los Difuntos y numerosas personas encenderán pequeñas lamparillas en vasijas con aceite o velas para interpretar el estado de las almas de los muertos.
1/nov/07 02:01
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D. BARBUZANO, La Laguna

A lo largo del día de hoy, numerosas personas visitarán los cementerios para depositar arreglos florales ante sus seres queridos fallecidos porque es el Día de Todos los Santos, pero a partir de las 12 de la noche se habrá entrado en el Día de los Difuntos, por lo cual se realizarán en los hogares prácticas tradicionales desconocidas por muchos y algunas de las cuales están dirigidas a conectar con los muertos o saber cómo se encuentran sus almas.

Muchas personas comenzarán hoy el día llevando pequeños jarros de agua bendita a sus casas, no sólo para beber sino para regar las habitaciones para protegerlas de todo mal. Luego vendrán las visitas a los camposantos y acto seguido la preparación para realizar prácticas en las que las velas jugarán un papel importante por representar la luz del recuerdo de los familiares fallecidos. Esta noche habrá, además, otras luces misteriosas como las de color azul que aparecerán en las montañas y que simbolizan almas en pena.

El investigador Juan Bethencourt Alfonso recogió el hecho de que en El Sauzal salían algunas noches de la iglesia las ánimas benditas en procesión, con una vela en la mano cada una que parecía una mujer.

Una práctica muy antigua es la dirigida a conocer el estado de las almas de los muertos. Consiste en poner en un recipiente con agua y aceite unas pequeñas lamparillas a las que se denomina mariposas. Se encienden cada una de ellas por un familiar o amigo muerto, interpretando su luz de la siguiente manera: las que se apagan indican que el alma del muerto descansa en la gloria, las luces débiles son signo de que la persona está en el purgatorio, las que están muy encendidas y brillan mucho están pidiendo que se rece para poder llegar al Cielo, y las que estallan y chisporrotean significa que el alma arde en los infiernos.

Las abuelas recomiendan que cuando hoy se pase por cementerio se rece un Padrenuestro, ya que si no se hace se nos podrán aparecer ánimas. Si alguno ve por la noche sobre la tierra de los camposantos varias luces, son los denominados fuegos fatuos y que la tradición apunta que son almas en pena, mientras que los científicos precisan que se debe al fósforo de trozos de huesos dispersos cerca de las tumbas.

EL Día de Todos los Santos hoy y el Día de los Difuntos a los que se recordará mañana más que una festividad cristiana es una celebración donde se mezclan tanto la cultura como la religión católica, y donde el pueblo tinerfeño logró mantener vivas sus antiguas tradiciones. Dentro de éstas costumbres se mezclan sentimientos como el dolor de perder a un ser querido, unidos, pasado el tiempo del fallecimiento del ser querido, al colorido de la fiesta y la diversión. Hoy es un día para celebrar la fiesta de todos los santos que tuvieron una vida ejemplar, pero es pequeña en comparación con la del Día de los Muertos, en que a las personas les gusta ir y llevar flores a las tumbas de sus seres queridos para ayudarles a llevar un buen camino durante la muerte y para que sepan que siempre seguirán vivos en su recuerdo.

Rezar por los muertos

La tradición de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se les ofrecían oraciones y sacrificios.

Cuando una persona muere, ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí pueden ofrecer sus obras para que el difunto alcance la salvación. Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios. A estas oraciones se les llama sufragios. El mejor sufragio es ofrecer la santa misa por los difuntos.

La Iglesia recomienda la oración en favor de los difuntos y también las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia para ayudarlos a hacer más corto el periodo de purificación y puedan llegar a ver a Dios. "No dudemos -dicen los sacerdotes- en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos".

Estamos en las fechas en que la cofradía de ánimas, formada por cantadores y tocadores, va de casa en casa pidiendo para hacer la novena de ánimas. Hoy hay que pronunciar la oración protectora al acostarse: "En mi cama me acosté, siete ángeles encontré, cuatro por mi cabecera, tres por mis pies. La Virgen me dice: duérmete y reposa, que yo te libraré de toda mala cosa".

Antaño se ponían sobre los sepulcros fanegas de trigo, carneros vivos, garrafones de vino, cestas de pan y rosquetes para los ministros de la Iglesia. Era costumbre que tal que mañana salieran el cura y el sacristán por la iglesia echando responsos sobre los sepulcros, cobrando por ello. Después recorrían las diferentes calles del pueblo con la cruz de la parroquia, el sacristán y los monaguillos con agua bendita, dando la paz de Dios y recogiendo los alimentos que les daban.

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