... Desde hace tiempo, casi todo el mundo acepta que lo que define mejor a cualquier Gobierno es su forma de gastar el presupuesto, entendido esto como el orden de prioridades en el empleo de unos recursos económicos siempre escasos o inferiores a lo que desearía para realizar todo lo que se considera necesario. Por tanto, ni ideologías ni nada, los hechos concretos y consumados son los que retratan a las personas y a los equipos. Así es como se identifica un partido en el poder, por aquello que le importa y aquello que relega, y no por las declaraciones de principios de sus dirigentes. Ya lo dice el Evangelio cristiano: "Por sus obras los conoceréis", pensamiento que algún clásico chino expresaba como: "Si queréis conocer a alguien, no os fijéis en lo que dice, sino en lo que hace". Pues bien, el nuevo Ejecutivo canario, en ese sentido, se está retratando a marchas forzadas.
... Mientras deja que se deterioren cada vez más dos pilares del Estado de bienestar -en su caso, la Comunidad de bienestar- como son la sanidad y la enseñanza públicas, en ambos casos por su resistencia a invertir en ambos capítulos más dinero, pide a Madrid diez millones de euros para los primeros trámites de la non nata policía autonómica y, por otro lado, el presupuesto de la Televisión Canaria crece porcentualmente de forma desmesurada en los presupuestos de 2008. Claro que a ambos capítulos se les pueden atribuir beneficios sociales. Al primero, el reforzamiento de la seguridad, y al segundo, el tan cacareado papel de servicio público. Lo cierto es que, a la hora de la verdad, es muy difícil que una policía autonómica sirva para algo más que para escoltar a los políticos del Gobierno y que la televisión autonómica jamás se ha planteado prestar algo parecido a un servicio público; desde el principio se entregó a la lógica de la competencia con las armas del mercado, es decir, con la programación más rentable posible en términos de audiencia sin importar la calidad.
... Resulta claro, por tanto, a la luz de los hechos, el bajo tono social del actual Gobierno de Canarias y su empeño por forjarse un perfil nacionalista, aunque en él convivan dos partidos tan distintos como Coalición Canaria y el PP. Nada del otro jueves en este Estado de las Autonomías que vivimos, si no fuera porque a la mayoría de la población le preocupa más su bienestar y disponer de unos servicios públicos adecuados a los impuestos que paga que los asuntos identitarios.
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