EFE, Washington
El petróleo vertido en la bahía de San Francisco sigue llegando a las costas de California, cuyas autoridades declararon el estado de emergencia e intentan contener el peor accidente medioambiental en dos décadas con medio millar de personas y 43 barcos.
Oficialmente se estima que se derramaron entre 203.000 y 220.000 litros de crudo el miércoles, cuando el carguero surcoreano "Cosco Busan", de casi 280 metros de eslora, chocó contra la base del puente que une San Francisco con la ciudad de Oakland en medio de una densa niebla.
El desastre parece haber sido minusvalorado en un principio por la Guardia Costera, que había cifrado en 530 los litros de petróleo que se habían escapado del casco del carguero.
Según publicó ayer el diario The San Francisco Chronicle, ese departamento conoció durante más de cuatro horas el volumen real del vertido pero no se lo comunicó a otras agencias o a los ciudadanos, que han visto cómo ayer permanecían cerradas 21 playas. "Eso es inaceptable", dijo al diario el almirante de la Guardia Costera, Craig Bone.
En las tareas de limpieza trabajan 458 personas de agencias estatales y federales, así como personal contratado, según la Guardia Costera, que ha solicitado la cooperación de los vecinos para informar de la llegada de crudo a la costa o la presencia de animales muertos.
Hasta ahora, se han recogido entre 30.000 y 36.000 litros de crudo, más otros 42.000 de petróleo mezclado con agua.
Además del personal en tierra, once buques con equipamiento especial estaban tratando ayer de limpiar el agua en la zona del siniestro, ayudados en las tareas por otros 32 barcos pequeños de apoyo.
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