CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Cuando se habla de artesana se suele tender a imaginar a una persona mayor, pero en San Andrés nació hace 25 años, Desirée Reverón Fuentes, un claro ejemplo de que la juventud se preocupa por mantener y enseñar las tradiciones.
Desirée Reverón trabajaba, desde que tenía ocho años, el barro de la zona de San Andrés sintiendo gran atracción por la cerámica aborigen, única en las Islas por sus características.
El barro con el que trabaja Reverón Fuentes se recoge en el asentamiento guanche de la zona de El Cercado y del barro arcilloso sin forma, la alfarera consigue que con sus manos y su buen hacer se puedan conseguir obras que traen a la memoria el pasado. A la hora de cocer las ollas de barro se puede elegir entre el horno eléctrico y el tradicional, aunque el segundo es mejor porque le da un toque ennegrecido a la pieza, el acabado es más bonito y se cuece mejor. "En Tenerife se aprecia la cerámica y se ha incrementado también el interés por la artesanía, aunque para elaborar una pieza se tarda mucho tiempo", dice Reverón.
La maestra alfarera conoce, a través de los estudios realizados, que en 1900 ya se hacía referencia a San Andrés como alfar de Canarias. Al pueblo se le conocía como San Andrés de las Ollas, según Mederos Sosa, ya que se hacían ollas que tienen gran similitud con las de La Gomera. Otros estudiosos afirman que la vasija que se hace en San Andrés puede o no, tener tapa, pero cuenta con reminiscencias de La Gomera, Fuerteventura y Lanzarote.
La olla característica de San Andrés se denomina de "tres orejas" porque tiene tres asas. "En el pueblo habían muchas loceras y ahora casi no quedan. Antaño había una gran producción de alfarería, ya que aquí existía un centro alfarero. Es necesario conservar el centro para que no se pierda esta tradición", dice la artesana.
El uso que antiguamente se le daba a los cuencos estaba vinculado a la cocina, como recipiente para la leche y, actualmente, se le da un uso decorativo. Pese a ser tan joven, sus inquietudes son numerosas y cuenta con la diplomatura en Trabajo Social por la ULL, así como con el carné de artesana alfarera tradicional que concede el Cabildo. Prueba de su preparación es que fue invitada al I Encuentro de Mujeres Artesanas de las Islas Canarias que se celebró en Antigua (Fuerteventura) y ejerce de monitora alfarera tradicional en el aula de alfarería canaria y aborigen de la Asociación Cultural Ama-Amautama que lleva el nombre de San Andrés de las Ollas desde 2002.
San Andrés de las Ollas.- Es el nombre con el que también era conocido San Andrés por la importante actividad artesanal de producción de piezas de cerámica que hacían las loceras de la zona, haciendo de estas piezas, algo único en las Islas y típicas de la zona. Es por ello que fue un importante centro alfarero que, con el tiempo, s fue perdiendo. Reverón Fuentes siente que ayudar a los demás es algo vital para ella y una muestra es que también ejerció de monitora de personas con discapacidad a las cuales les impartió un taller en 2005.
Su faceta de acercar la alfarería a todos los colectivos no queda ahí, sino que también participó el pasado año y el presente en el taller que se imparte a los alumnos de la Escuela Taller Audrié de San Andrés y en el cual están implicados la Sociedad de Desarrollo y el Icfem. "Mi alumnos acuden a clase porque tienen interés en aprender. Hay que procurar difundir la cerámica entre los niños", dice la alfarera.
Asociación Ama-Amautama.- Desirée Reverón preside la asociación Cultural Ama-Amautama y desde ahí trabaja para promover y promocionar la cultura a través de varios proyectos. Uno de los proyectos es Macizo de Anaga: "Nuestros orígenes y tradiciones". En general, "últimamente, los políticos se preocupan un poco más por la alfarería", dice.
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