NO CORREN BUENOS tiempos para los que no tienen más remedio que comprar en las tiendas de descuento duro, la mayoría de ellas repletas de productos "made in China" de bajo precio, que, aunque muy aparentes, a la postre resulta que no cumplen los requisitos establecidos por las autoridades sanitarias para ser manipulados por los niños.
En estos días hemos asistido a la retirada del mercado de al menos tres de ellos, dos por la toxicidad de alguno de sus componentes y un tercero por presentar aristas cortantes que ponen en peligro, en todos los casos, la integridad física de sus destinatarios.
Esto me lleva a vaticinar que no tardará mucho tiempo en aparecer algu- na organización no gubernamental o de similar objetivo que vele por la idoneidad de los juguetes -además de las autoridades competentes en dicha materia-, que se me ocurre que también podría vigilar, ya puestos, el modo de fabricación de los mismos; esto es, si los elaboran menores en los países encargados de su manufactura -en estos tres casos China-, si los componentes cumplen unas normas sanitarias adecuadas, y, yendo un poco más allá, que también sopese si las conocidas marcas que eligen como fábricas a países enteros les exigen las imprescindibles condiciones que saben que son de obligado cumplimiento en los países destinatarios de tales manufacturas.
Sin embargo, no deja de ser curioso que en unos países la legislación sea más permisiva que en otros, como si los niños de Latinoamérica, China, Rusia, África, etc. dispusieran de un gen diferente que los hiciera inmunes al uso de pintura con plomo, o no les afectaran las piezas pequeñas y tóxicas. Hasta en los juguetes hay un tercer mundo.
O sea, que ojito con los juguetes sospechosamente baratos y de buena apariencia. Aunque lo cierto es que esta advertencia no hará más que limitar el acceso a las clases más bajas de las Islas a los juguetes de moda que se expenden a menor precio en las tiendas de descuento duro.
Al final va a ser verdad aquello de que lo barato suele salir más caro. Lo malo es que sale más caro para los mismos de siempre.
(*) Redactor jefe de EL DÍA
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