EFE, Caracas
Varios miles de simpatizantes de los principales partidos de oposición venezolanos se concentraron ayer en el centro de Caracas para rechazar el proyecto de reforma constitucional que promueve el presidente Hugo Chávez.
La concentración, a la que precedió una marcha que transcurrió sin incidentes, fue el primer acto de masas de la oposición moderada desde que el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio por abierta, el 2 de noviembre, la campaña para el referendo sobre la reforma, que se celebrará el 2 de diciembre.
Los lemas coreados durante la marcha y en la concentración estuvieron dirigidos a rechazar la re-forma y a pedir al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que ordene el aplazamiento de la consulta durante unos tres meses para que los venezolanos conozcan el alcance de los cambios propuestos.
"Instamos al TSJ a que admita el recurso amparo que introdujimos el miércoles y suspenda el referendo", dijo a la prensa Yon Goicoechea, representante de los estudiantes opositores. "Vinimos a acompañar esta iniciativa porque, aunque tengamos diferentes posiciones, podemos coincidir en el rechazo a esta reforma", añadió.
Los partidos convocantes de la marcha fueron Un Nuevo Tiempo (UNT), Primero Justicia (PJ), Copei, el Movimiento al Socialismo (MAS) y otros de menor peso.
En esta ocasión se sumaron pequeños grupos extremistas opositores aglutinados en el Comando Nacional de la Resistencia, cuyo objetivo declarado no es sólo rechazar la reforma constitucional, sino tratar de "impedir" que se celebre el referendo.
También participó el líder de UNT y ex candidato presidencial Manuel Rosales, quien señaló que los estudiantes se sumaron a la protesta porque "quieren defender su futuro". "La gente tiene que leer la reforma y luego movilizarse, porque el pueblo apenas está calentando motores en esta hora, que es la hora de la patria y de salir a la calle", añadió Rosales.
Unos 600 funcionarios de diversos organismos de seguridad pública custodiaron a los manifestantes. Entre los argumentos de quienes rechazan la iniciativa de Chávez destacan el de que la Constitución dejará de ser democrática si en lugar de estar abierta a diferentes opciones ideológicas sólo da cabida a la socialista.
Aducen que, en tal caso, Venezuela se alejaría de los parámetros democráticos no por tener un go-bierno socialista, sino por haber institucionalizado un Estado confesional y tener el socialismo como "religión".
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