COLPISA, París/Berlín
La huelga indefinida en el transporte público va a continuar durante el fin de semana en Francia a pesar de que su seguimiento cada vez es menor y comienzan a aparecer fisuras en el frente sindical. El primer conflicto social de envergadura en los seis meses de presidencia de Sarkozy registró ayer síntomas de radicalización con la entrada en escena de piquetes, que bloquearon algunas vías y cocheras, y episodios aislados de destrozos en estaciones. A través de su portavoz, Sarkozy insistió en que "ya no hay ninguna razón" para que la protesta continúe.
La tercera jornada consecutiva de paros confirmó la tendencia a la baja en el número de huelguistas que, en asambleas generales, prorrogaron la movilización hasta el próximo lunes tanto en la Sociedad Estatal del Ferrocarril (SNCF) como en la Red de Transportes de París (RATP). En la primera empresa, según su dirección, el índice de participación en la huelga se limitó al 32,2%, frente al 42,8% de la víspera y el 61,5% alcanzado el primer día.
Aunque dos tercios de los efectivos en plantilla acudieron a sus puestos de trabajo, el tráfico ferroviario sufrió notables perturbaciones. Únicamente circularon 250 de los 700 trenes de alta velocidad de un día normal, un 20% del resto de los convoyes de largo recorrido y la mitad de los regionales. Los atascos acumulados en torno a la ciudad en hora punta volvieron a rondar los 300 kilómetros.
Maquinistas alemanes
Por otro lado, en Alemania la huelga decretada por el pequeño pero poderoso sindicato de maquinistas GDL duro tres días, causó el caos en el transporte ferroviario de pasajeros, atemorizó al comercio minorista, provocó miedo en los grandes puertos del país y obligó a la fábrica de automóviles Audi a cerrar su planta de Bruselas hasta el lunes por falta de componentes de carrocerías.
La huelga terminó ayer, pero antes de que la normalidad regresara al país, alterada desde la tarde del miércoles, el sindicato se atrevió a lanzar un nuevo ultimátum a la empresa Deutsche Bahn.
"Si en el curso del lunes no recibimos una nueva oferta, habrá una nueva huelga", dijo el vicepresidente del sindicato, Claus Weselsky, quien no volvió a mencionar la palabra indefinida" en su amenaza, como lo hizo en la víspera cuando amenazó con una huelga que podría durar hasta Navidades.
La empresa aún no dado señales de querer regresar a la mesa de negociaciones y tampoco parece dispuesta a acceder a las demandas del sindicato. Pero una silenciosa y eficaz presión por uno de los sectores clave de la economía germana, el automotriz, podría surtir efecto antes de lo esperado.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD