COLPISA, Berlín
Ocho años después de haber expulsado con la ayuda de la OTAN al Ejército serbio de Kosovo, la población albanesa de la provincia tiene hoy una cita con la urnas y con la agitada historia de los Balcanes. Gane quien gane, el futuro gobierno que resulte elegido en los comicios parlamentarios tendrá la crucial misión de declarar la in-dependencia.
Durante la intensa campaña electoral que sólo duro tres semanas, los dos principales partidos kosovares, la Liga Democrática de Kosovo (LDK) fundada por el ex presidente Ibrahim Rugova, y el partido Democrático de Kosovo (PDK), fundado por los ex combatientes del UCK, el Ejército clandestino que se enfrentó a los serbios, proclamaron que la meta final de sus respectivos gobiernos será la declaración de la independencia.
"Inmediatamente después del 10 de diciembre tomaremos decisiones para Kosovo como país independiente y soberano", dijo Hashim Thaci, ex comandante del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK) y que ahora aspira a convertirse en primer ministro.
Ese día se cumple el plazo para que la Troika internacional -UE, EEUU y Rusia- presente su informe sobre las negociaciones para buscar un acuerdo entre serbios y kosovares sobre el estatuto final de la provincia.
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