COLPISA, Madrid
Cáritas Española priorizó las partidas destinadas a ayuda al desarrollo en terceros países y a las personas mayores durante la campaña de 2006, según la memoria del ejercicio del pasado año, en el que la entidad recaudó 184,5 millones de euros, que invirtió en programas de acción social en España (157 millones) y en el extranjero (27,5).
Según la memoria anual presentada públicamente ayer por su presidente, Rafael del Río, y su secretario general, Silverio Agea, otros de los programas preferentes de esta institución caritativa y social, dependiente de la Iglesia Católica, fueron, por este orden: el empleo y la inserción laboral, las labores de acogida y las personas sin hogar.
En el ejercicio pasado, Cáritas efectuó "la inversión más alta de su historia" en la lucha contra la pobreza y en pro de las personas más necesitadas. Hizo de nuevo honor, reseñó Agea, a su calificativo como el "altavoz de los pobres" y dispuso de una cantidad sin precedentes, que rozó casi los 185 millones de euros, 15 millones más que el año anterior.
De ellos, el 85% fue invertido en actuaciones en España y el 15% destinado la cooperación internacional, que favoreció a más de 44 países subdesarrollados. La institución ejecutó en el curso pasado actuaciones que beneficiaron a un millón de personas en España y a 7,5 millones en terceros países, casi un millón y medio de beneficiarios más que en 2005.
Durante el año pasado, casi el 63% de sus ayudas económicas procedieron de fondos privados (donativos particulares y procedentes de campañas específicas), y el 37% de fondos públicos (UE y Administraciones central, autonómicas y locales), aunque sobresalen entre ellos los recursos aportados por las comunidades autónomas, que supusieron un 18,6% del total de la financiación pública.
De entidades privadas
Enfatizó que el año 2006 también se caracterizó por un incremento de la ayuda procedente de entidades privadas, que ascendió al 2,8%, en las que figuran empresas, bancos y obras sociales de algunas Cajas de Ahorros.
Las ayudas de la iniciativa privada supusieron un aumento de 11 millones de euros respecto a 2005, si bien Agea puntualizó que el comité ético de Cáritas, "enormemente restrictivo", no acepta ayuda de empresas que vulneren determinados criterios.
"De hecho se ha rechazado dinero de empresas" que no respondían al ideario ético planteado. Cáritas se congratuló de toda aquella legislación que beneficie a los desfavorecidos y aplaudió en concreto la Ley de Dependencia, al tiempo que se mostró partidaria de avanzar hacia la consecución de que un 0,7% del PIB se dedique a los países subdesarrollados. En cuanto a la imagen positiva de este organismo, en contraposición a las voces cada vez más críticas con la Iglesia, Agea expresó que "Cáritas es la propia Iglesia, que realiza labores caritativas y sociales. Por tanto, no puede haber una imagen negativa de la Iglesia y positiva de Cáritas". Destacó que la dotación destinada a la ayuda de los inmigrantes se elevó en 2006 un 25% respecto al año precedente. Expresó su preocupación por los "brotes de racismo y xenofobia" que se comienzan a escuchar entre los mismos desfavorecidos, bajo el recurso de que "el inmigrante quita la ayuda al español".
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