DESDE AYER, Tenerife cuenta con uno de los centros de formación de mayor nivel de España. La Escuela de Negocios de las Islas Canarias, creada por la Cámara de Comercio de la provincia, impartirá el Program Management Development de Esade, la institución española que aparece los últimos años en los primeros lugares del ránking mundial del sector, y otros centros similares. Desde la cuarta planta del Edificio Olimpo, de Santa Cruz, en febrero comenzarán a impartirse los conocimientos que han llevado al éxito a estudiantes de los cinco continentes.
Por tanto, estamos ante un acontecimiento notable en la historia económica y empresarial de la Isla, y del Archipiélago; un éxito que hay que atribuir a las gestiones inteligentes y tenaces de los dirigentes de la Cámara de Comercio tinerfeña, una entidad seria, eficiente y de gran sentido práctico, a la que debe mucho la relativa bonanza económica de esta tierra y la prosperidad de sus empresas. Y este logro de conseguir para Tenerife lo que ya quisieran tantos en España, una sede permanente a imagen y semejanza de uno de los centros de formación más prestigiosos del mundo, es la prueba de que allí se trabaja continuamente buscando la excelencia profesional y el beneficio para la Isla. Un ejemplo que deberían seguir tantas otras entidades y organismos públicos que se dedican más a teorizar, cuando no a perder directamente el tiempo y a malgastar el dinero del contribuyente.
A partir de ahora, cualquier canario -y, posiblemente, también atraiga extranjeros- que aspire a formarse en la dirección y gestión de empresas a un alto nivel ya sabe a dónde tiene que dirigirse. Dicho sea sin menoscabo de los estudios universitarios que se imparten en La Laguna, que deberá ver la apertura de esta escuela privada como un acicate para mejorar el nivel de su licenciatura de Administración y Dirección de Empresas y de su título de postgrado en Gestión de Empresas.
Ésa sería una competencia sana entre un centro público y otro privado, siempre teniendo en cuenta las grandes diferencias inevitables que habrá entre el coste de la matrícula de uno y otro. En todo caso, lo que no es lógico es que la ULL se las tenga que ver con su homóloga de Las Palmas, que ahora quiere abrir aquí su facultades y escuelas, tratando de arrebatarle a la primera parte de un alumnado que cada curso es más reducido. Una disputa que, además, se paga con los impuestos de los canarios. Esperemos que el Gobierno ponga cordura y no permita semejante dislate. De momento, calla y deja hacer.
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