EFE, Roma
El líder conservador italiano y ex primer ministro, Silvio Berlusconi, presentó ayer su nuevo partido, abierto al diálogo con el resto de fuerzas políticas, y se mostró dispuesto a abordar la reforma de la ley electoral para superar el actual sistema bipolar, que, en su opinión, ya no funciona.
La nueva apuesta de Berlusconi nace meses después de que dos de las grandes formaciones de la coalición de centroizquierda (en el poder) se fundiesen en el Partido Democrático, de manera que el panorama político italiano cambiará totalmente en los próximos meses.
La nueva fuerza política, que aún no tiene nombre pero a la que se refirió como "El Pueblo de la Libertad" o el "Partido de la Libertad", no nace "contra nadie, sino que tiene las puertas abiertas de par en par a todos", hizo hincapié Berlusconi en rueda de prensa.
El partido que nació ayer, cuyo nombre será elegido por los ciudadanos, marcará "la historia de Italia en los próximos decenios", aseguró Berlusconi, quien anunció que emprenderá una gira por el país para presentarlo.
Elecciones primarias
Los responsables de la nueva formación de Berlusconi se designarán de manera democrática mediante elecciones primarias. Además, será en Italia el equivalente del Partido Popular Europeo, del que dijo que es "la gran familia" de la libertad y de la democracia en Europa.
Berlusconi dio carpetazo al sistema bipolar que rige hoy la vida política italiana, con dos grandes coaliciones de centroderecha (La Casa de las Libertades) y de centroizquierda (La Unión), que reúnen cada una a más de una decena de pequeños partidos. Aunque opinó que el bipolarismo es la fórmula más idónea para la democracia, "hoy en Italia, con las fuerzas políticas y las individualidades existentes, ya no es posible".
El nuevo "órdago" de Berlusconi, que podría dar al traste con la coalición conservadora Casa de las Libertades fue acogida con frialdad por sus aliados.
La derechista Alianza Nacional "no se disuelve ni confluye en el nuevo partido", señaló su presidente, Gianfranco Fini, que en los últimos días ha sido el más crítico con Berlusconi, a quien había pedido un cambio de rumbo.
Los democristianos de la UDC también descartaron su desaparición, "pues no sería sólo el final de una formación política, sino de una idea y una historia política".
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