COLPISA, Madrid/Las Palmas
No se puede pasar del negro al blanco, del desastre a la euforia, de dar a la selección por eliminada a considerarla favorita para coronarse campeona continental, de tener un entrenador superado por la edad a destacarle como el mejor de Europa. Con argumentos de este tipo, los integrantes de la selección española hicieron ayer un llamamiento a la cautela, a la calma, a mantener los pies en el suelo y a evitar presiones innecesarias.
Lo hicieron dos días después de sellar con brillantez el pasaporte para la próxima Eurocopa y horas antes de volar a Las Palmas, donde mañana cerrarán ante Irlanda del Norte, que aún tiene opciones aunque muy remontas, dos años de contrastes. Hablaron en el mismo tono Cesc Fábregas, Pablo Ibáñez y Albert Riera, y sus palabras las hubieran suscrito, punto por punto, los 20 elegidos por Luis Aragonés en la última convocatoria.
"Debemos de ir a Austria y Suiza con total normalidad. La experiencia te hace ser más cauto. Hay buenos jugadores, calidad, un buen entrenador, pero ahora que se han ganado dos partidos con fluidez, jugando a un buen nivel, tampoco se debe decir que vamos a ganar el torneo", expuso en Las Rozas el centrocampista del Arsenal, quien reconoce que en la selección todavía no ha alcanzado el gran nivel exhibido en el equipo de Wenger pero que cada día se siente más importante, ya con 21 partidos a sus espaldas y una titularidad ganada a pulso.
"No se debería dramatizar y pensar que vamos a perder en función de quién nos toque en el grupo -salvo sorpresa España estará encuadrada en el sorteo del 2 de diciembre en el bombo de las "cenicientas" ni, si jugamos bien el primer partido, como pasó en el Mundial, decir que vamos a ganar la Eurocopa", añade el catalán. A su juicio, la "unidad" del grupo ha sido clave para enderezar el rumbo. "Ahora tenemos la oportunidad de ser primeros de grupo pero desde dentro todo el mundo pensó siempre que había calidad suficiente para estar en la Eurocopa. La unidad del vestuario siempre ha sido muy elevada", reflexionó el "gunner", feliz de poder compartir equipo con Xavi e Iniesta, otros cerebros formados en La Masía, esa inagotable cantera de centrocampistas de los que también se beneficia la selección.
Una piña.- Luis está convencido de haber acertado al fin con el 4-1-4-1 empleado ante daneses y suecos, y, a día de hoy, su idea es no tocar lo que funciona, aunque Torres o Villa se tengan que quedar en el banquillo en la Eurocopa. Hará una excepción en Las Palmas, ya que quiere hacer partícipes de la fiesta final a los nueve suplentes o descartados ante Suecia, y pretende alinear a Tamudo y Güiza arriba. Sin embargo, cree Cesc que lo del esquema no es fundamental. "Lo importante es que tenemos muchas variantes", remarcó este veinteañero con el que sueña el Real Madrid y ahora también el Barça, el equipo de sus amores.
Riera también lamentó que se pase tan rápido de un estado a otro, por más que todo el mundo sepa que "el fútbol funciona así". "Ni antes éramos tan malos ni ahora tan buenos. Ha habido una progresión y eso es lo destacable", sostuvo el manacorense. Y el central manchego Pablo, quien se quedó en la grada del Bernabéu junto al también rojiblanco Pernía, dejó patente que el grupo es una piña. "No nos han afectado las críticas, siempre confiamos en nosotros y los números están ahí. Hemos sabido hacer un gran bloque e ir de menos a más; es importante ver cómo la selección ha buscado su esquema de juego".
El rival no entrenó.- El seleccionador de Irlanda del Norte, Nigel Worthington, decidió suspender la sesión de trabajo prevista ayer en el municipal de Maspalomas, reemplazando la actividad por un paseo por la playa del Inglés.
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